sábado, 10 de mayo de 2008

LA TRAGEDIA NOVELADA ( VII )


Alfredo Moreno Bolaños para El Minero Digital
LOS PIRULITOS:
La fiesta en honor de San Juan Bautista, 24 de Junio, era de las más celebradas en estos andurriales mineros. A parte de los actos religiosos en la parroquia de Santa Bárbara, revestía un señalado carácter popular, abundante en bailes callejeros en redor de unos llamados “pirulitos”, consistentes en elevadas columnas de pino o eucalipto, revestidas de ramas de adelfa que, como es sabido, en este mes se desbordan en flores rojizas o rosadas, y cuya columna culminaba en airosa bandera de colores nacionales. Este poste adornado, fue importado a esta cuenca minera, con el citado nombre de “pirulitos”, por los portugueses que en buen número llegaban a trabajar a estas minas procedentes, en su mayoría, de Loulé, comarca del Algarbe.

Grupos de muchachas y muchachos con guitarras y panderos, cabalgantes algunos sobre asnos adornados con flores y trapos o cintajos de rabioso color, seguidos de prietos grupos a pié, pero siempre custodiados por vigilantes señoras de “cierta edad”, se trasladaban a los cercanos barrancos de Los Cantos, La Gangosa o la cerca de las Mulas, verdaderos arroyos desbordados de flores del venenoso arbusto y de donde regresaban cargados de voluminosos haces, con cuyo alegre atavío revestían las citadas columnas o “pirulitos”, en redor de los cuales , a la noche ejecutaban una especie de danza, entonando un canto ritual al compás del escandaloso tin-tin de un almirez de bronce, ferozmente golpeado con una majadera o maja del mismo metal. La letrilla de este canto que hemos llamado ritual, adaptada con los años al habla española, era algo parecido a lo que sigue, salvo alteración a capricho del cantor:

Pirulito que bate que bate,
pirulito que ya bateó:
bateando va el almirecero
y detrás bateando voy yo.

Esta monótona cuarteta, pesada, sin sentido y portuguesa, era repetida una y cien veces, así como era obligado a quienes llegaban tarde, dar al menos un par de vueltas alrededor del “pirulo” cantando la dichosa canción y luego… ya tenían derecho a bailar las tres seguidillas y cuantas tuviesen ganas…

A las doce de la noche, la bruja para muchos, aquellas muchachada enfebrecida por las vueltas y el vino y el baile, culminaba la fiesta saltando, por parejas cogidas de las manos, a través de las deslenguadas llamas de una hoguera exhalante de un fuego que, comparado con el que ardía en aquellos corazones de juventud, era sencillamente ridículo…

Entre la docena de “pirulitos” que se alzaban en el pueblo, gozaba de gran fama el del barrio conocido por El Parador, que debe su nombre a la existencia de un edificio de regular tamaño y rara entrada en forma de callejón, que sirvió muchas veces de parador a las gentes forasteras y sobre todo a las cuadrillas de toreros que, con frecuencia, actuaban en la famosa plaza de toros que en aquella amplia explanada alzaba la gracia de sus líneas, que la hicieron ser celebrada entre las mujeres de Andalucía. Dicha plaza fue inaugurada el 12 de Agosto por los famosos espadas Curro Cuchares y Hermosilla.


Pues a este “pirulo” acudían los grupos de muchachas escoltadas por otros tantos de zagalones quienes, al llegar, se lanzaban como primera y obligada providencia, a cumplir el rito de las vueltas en redor del “pirulito”, desentonando a coro la incomprensible canción del “bote que bote”, para lo que se disputaban los muchachos el honor de encabezar el grupo golpeando el almirez con estrépito de locura.

Raro fuera el año que lograra ostentar el deslizamiento de la blanca cinta de sus fiestas sin siquiera un lunar rojo, rastro de golpes a mano, palideces de acero o negruras de plomo…

Aquel ponche, de vinazo barato, endulzado con azúcar morena, casi caoba, aderezado con trozos de melocotón y encendido con fuego de canela y clavo… ¡Ay, el ponche aquel! Menjunje capaz de atarumbar al más recio bebedor, hacía saltar en carne viva la consecuencia obligada de todo el bestial, el lamentable analfabetismo de estas zonas mineras…

Aquel año de 1887, el Junio aquel de San Juan Bautista, pasó a las páginas sin fin del recuerdo salpicado de un rojo vergüenza: color solo capaz de producirlo la atrocidad del crimen.

Una nutrida pandilla de muchachos, algunos ya bien desbordada la adolescencia, levantados del “pirulo” del “Barrio de la Alpargata” por el vozarrón, casi un mugido, de aquel Evaristo “el Zopo”, tipo de regular estatura, anchos hombros, rostro de hogaza y gesto harto expresivo de una innegable bestialidad, irrumpió en el amplio corro del “pirulo” y sin cumplidos, del almirez que posaba al pie de la columna de adelfas, emprendiendo a toda velocidad las rituales vueltas, seguido de su cohorte de animalotas, sin otra decisión que la dictada por el Avaristo, como le llamaban los que no tenían riñones para llamarle “Zopo”, y que batía el almirez de forma estrepitosa, con tal furia, que era un claro desafío a la normalidad de la fiesta, que aquella noche, por ser la última, se deslizaba en medio de un desborde de alegría, portadora de risas y bromas y de… ruborosos prolegómenos a nuevos amores. Era por todo, la noche cumbre del “pirulito”…

En una de aquellas vueltas de locura, extasiado “el Zopo” ante la belleza de Rosarito, parose en seco, silenciando el broncíneo instrumento, para aliñar en su oscuro magín algo en forma de piropo, con que rendir homenaje a aquella que, para él, fue como una deidad de asombro.

Pero Roque, que se encontraba al lado de su novia, listos para bailar su segunda copla de seguidillas, alargó rápido la zurda hasta el hombro derecho del “Zopo”, sección que fue suficiente para que el bestial almirecero cambiase rápido el color cetrino de su cara por un pálido elocuente, expresivo del terror que había invadido su disimulada calidad de cobarde.

-¡Hola, Roque! ¿Un pitillo? Ofreció conciliador, frío.

El “Choqueto” no contestó. Le miró fijo un instante y fue retirando su mano despacio, lento y con la sonrisa de la mitad de su boca.

Si el “Zopo era el guapo allá en su barrio de la Alpargata, no olvidaba las veces que Roque, sin cantarlas de matón, le había “parado los pies” en este barrio del Parador y esto era motivo sobrado para la retenida de esta noche, ante la clara, la decidida actitud del “Choqueto” sin pronunciar una palabra.

Rosarito, toda susto y toda rapidez, asió de los brazos a sus amigas acompañantes y, como disparada de nervios, apremió en vos baja:

- ¡Vámonos; me da miedo Roque!

- Y a mi; tiene la cara verde, insistió una de las amigas. Ese “Zopo” es un tipo capaz de…

- ¡Quietas, que no pasa ná! ¡Hay que bailar, reconcho! alardeó Leandro, el novio de una de ellas, pintándolas de una valentía que probablemente no disfrutaba.

Pero Rosarito tiró de ellas.

- Y tú, Roque: anda, vente, vente.

- Pero es que nos quedan dos coplas que bailar.

Todos le rodearon instándole a dar un paseo por la calle Méndez Núñez hasta la esquina de la Pura y Limpieza, donde vivían las tres muchachas y allí se despedirían…
Accedió Roque, al fin, y emprendieron camino hacia El Coso, donde apenas llegados, oyeron gritos de terror y, segundos después, viéronse arrollados por gentes que corrían desaladas, procedentes, sin duda, del “pirulo” que acababan de dejar.

- ¡El Zopo, el Zopo! ¡Ese criminal! Gritaban los que corrían.

Una mujeruca, ojos desorbitados, temblorosas la voz y lagrimas en chorro de espanto, se abrazó apretadamente a la asustada Rosarito. Rodeándola ansiosos de conocer la insospechada causa de aquella espantada del “pirulito”, asediaban a preguntas a la casi desmayada mujer, que al fin pudo hilvanar algo de lo sucedido.

- El “Zopo”; ¡ese criminal!, ese malino, ese…

- Bueno, bueno –terció, apremiante, Roque- Pero ¿qué es lo que ha pasado? Hable usted claro, señora. ¿Qué es lo que pasa, si se puede saber?

- Que el tío malino ese, tan pronto se vinieron ustedes, por lo visto quiso desahogarse de aquello de usted, y va y le pega un empellón a Núñez, el portuguesiño, porque le estorbaba el paso del “bate que bate” y, cuando el pobrecito iba llegando de cara al suelo, fue el muy malino y le arreó con la maja del almirez en el mismito celebro y el pobrecito no ha dicho ¡ni pío!...

- Pero… ¿lo ha matado? anheló Roque con apenas un soplo de voz.

LA TRAGEDIA NOVELADA ( VI )


Alfredo Moreno Bolaños para El Minero Digital
La de los ojos azules y el lunar en el carrillo ¿te acuerdas? Bueno: pues con esa. Fue ella la última a dejar los barcales al cuarto de herramientas y el “Mico” la agarró y la derribó; pero ella empezó a chillar y la morena de Nerva, que acababa de salir, la oyó y se volvió.
Y tú sabes el geniazo de la tal morena: pues fue y agarró y ¡chas!, le estampó un barcal en la cabeza al tío burro que lo dejó embobao. Acudieron algunos llenadotes y más zagalas, y por poco se lo comen. En resumidas cuentas: al enterarse el jefe dicen que ha dado parte a la Dirección, y al tío…guarro, Dios me perdone, lo han echado a casa hasta nueva orden, que ojalá y no sea mientras viva.
Por eso en las teleras – dijo Rosarito con gesto de asco – no hay que sobrellevar solo el humo que te ahoga y te pone tísica, sino a esa clase de tíos que se creen que a la pobrecita que tiene que barcalear no hay más que echarle mano y … ya está. Mira como no se atreven con la Rosa… - Y si no que se atrevan. Ellos saben, ellos saben. Además, que es muy fea…
Y se separaro riendo al borde mismo del banco. La “Gallega” siguió hacia el cuarto y Rosarito llegaba a poco a donde se hallaba instalada la tina, el gran cono bodeguero, libertando al grifo de la traba contra las tropelías de pinches y zagales.

ESTAMPAS
Los Pardos: El único medio de comunicación entre los vecinos pueblos y las minas eran unos mal llamados carriles, ni más ni menos que las huellas persistentes de caminos seculares, trazados en terrenos de cantos duros o afiladas pizarras por el cansino pisar de bueyes o de largas rehalas de esclavos, en el transporte avaricioso y tenas de carros rebosantes de riqueza minera al insaciable Betis.
Por tales sendas, maraña de veredas de cabras y atajos casi inaccesibles, trepaban, que no caminaban, los hombres del vecino pueblo de Zalamea la Real para salvar la bien servida legua que les separa de las minas, a donde diariamente acudían con exactitud solar.

Desde el extremo Oeste de la gran explanada del Alto de la Mesa, podían admirarse las hileras de trabajadores zalameros, rotas a veces en grupos por la inclemente contextura del sendero; pero todos, hileras o grupos, envasados de modo uniforme en un color marrón claro (siena natural), definido en su monotonía por los mineros con el remoquete de “pardos”, nada más exacto, por cierto, en su concreción.
Aquella tela de humilde frisa con que se confeccionaba esta ropa de trabajo, era hilada y tejida por laboriosas manos de mujer zalamera, y los ternos cortados y confeccionados por las mismas, con arreglo a un patrón tradicional, invariable, único.

Los Mojinos: El sobrenombre de “pardos”, despectivo y burlón con que los mineros crisparon a los zalameros por solo el color de su vestido, y que era a cada paso causa de chanzas, a veces molestas por groseras y que soportaban ellos con demasiada paciencia, pronto logró el desquite al aquellos otro calificativo que reflejaba fielmente una modalidad característica de los mineros, muy similar, en su manifestación externa a la de ciertos pájaros llamados “rabilargos” y, por el color negro del plumaje de la cabeza, “mojinos”. Estos animalitos poseen tan estricto sentido de la solidaridad, de la hermandad, que allá a donde se lanza uno en vuelo, allá le siguen todos; y allí donde cae uno al suelo, herido, lanzando gritos de dolor muy parecidos a los de la urraca, allá se lanza el bando alrededor del herido, con tal algarabía de graznidos de protesta, que han logrado impresionar a algún duro cazador.

Por donde el apodo de “mojinos”, devuelto por los zalameños a sus camaradas mineros, como rebote contra el simple de “pardos”, es ni más ni menos que un título de hermandad, unión y humana solidaridad. Con todo, ni el uno ni el otro mote, a cual más pueril, causó jamás honda odiosidad entre ambos pueblos vecinos, más que camaradas, hermanos en el dolor del durísimo tributo de trabajo que a diario rinden, mano a mano, al exigente clamor de “¡Vida, Vida!”…
LA CRUZ DE MAYO

En los primeros días del mes de las flores se celebran las fiestas en honor del símbolo universal del Amor: La Cruz.

Patíbulo de Cristo, es el imán exigente de las generatrices de toda oración cordial; erigido en cúspide y no en vaguada; en cumbre y no en bajuras. Basamento del más alzado trono; misterio divino, impenetrable, de la mano recia, es ¡todavía! Lo insospechado por sus mismos detractores: los que llegan a su costado, más no a su corazón; a su boca, más no a su corono…

Allá por el año 1887, aquellos días cruceros fueron sonados. Se estrenaba una cruz en la calle Montecillo: la cruz de la Eulalia. Esta mujer negociaba en tortas de aceite, pestiños, rosas de frito y …¡naturalmente! La Ulalia puso una cruz. El romero fue de rumbo: ella había regalado una garrafa de vino, ¡una arroba!, para ellos, y un cesto ¡hasta arriba! De rosas y pestiños para ellas. Fueron ajustados un guitarrero y un bandurrista para el baile, y la jira fue presidida por la propia Eulalia, a la que no faltó la “desinteresada” compañía de las numerosas mamás de tan numerosas muchachas.

La mayordoma era una chica guapísima, una tal María de los Ángeles –para todos Angelita-, que cabalgaba a la grupa de un dócil pero arrogante caballo, adornado de cintajos de colores, manta de madroños y vistoso petral de cascabeles que ritmaban su argentino tintinear con el paso postinero, pero solemne, del bello animal, llevado con mano de jinete enterado: un chico de 16 años de edad, hijo de un popular carnicero, famoso caballista también, por cierto.

El joven mayordomo vestía sombrero de ala ancha, media bota campera, chaqueta corta y estrecha faja colorada. Con estos típicos, castizos atavíos, se presentó en el Montecillo recoger a la guapísima mayordoma, que tocaba su linda cabecita con amplio sombrero de finísima paja y linda factura, discretamente adornado con rosas blancas y voladores lazos de verde esmeralda. A la garganta un collar de cuentecillas de coral. Bien ajustado corpiño de raso negro, amplias mangas adornadas con anchos encajes de bolillo color crema; enagua voladora de cien pliegues, a rayas serranas, rodeada de cinco airosos volantes minuciosamente fruncidos y a cuyos raros revoleos se dejaban apenas adivinar unas lindas, breves chilenas de charol, con brillante hebilla de plata y … y el arranque de unas medias azul claro, acuchilladas de blanco. A la cintura los obligados lazos, anchos, verdes, rojos y amarillos, en una admirable locura de colores, flotantes a los antojos del viento, y el pecho cruzado con la banda de la Cruz, de raso blanco, bordada en un marrón oscuro, con el lema tradicional: “Viva la Cruz”.


Los cánticos, salpicados de lindas flores de alusión, no cesaban en toda la alegre caminata. Eran coplas simples, de una transparente ingenuidad, sin presunciones de técnica, pero expresivas, muy expresivas:

Los bracitos de la Cruz
ni son cortos ni son largos:
tienen justa la medida
del abrazo de un hermano.

Cuando beses a la Cruz
bésala con gran fervor,
que fue en aquellos maderos
donde padeció el Señor.

La romería, o por mejor decir, los romeros, apenas dejada a la derecha la pequeña mina llamada “La Chaparrita”, dieron cara a los ventorros. Allí se dispuso la parada y de allí mismo se destacaron algunos muchachos en busca del romero a la elevada cumbre de la brava sierra, de donde a poco regresarán portando brazadas del aromático arbusto, y también de madroñeras y mortiñeras que liberales brindaban sus ariscos pero sabrosos frutos.

Ya el trasiego de vinaso barato levanta llamaradas de alegría; ya resuena el locazo de la guitarra y el trino chillón de la bandurria, enterrados en palmas y vivas a la Cruz bendita, y ya también el desenvuelto mayordomo, todo gentileza, sombrero en mano, revoleando los lazos de colores que lo adornan, ha invitado a la ruborosa mayordoma a romper el baile con las tres primeras seguidillas, según rito jamás violado en ninguna romería. Palmas acompasadas con el rebose de repique de bien tañidas castañuelas (croar de ranas en celo), rellenaban de gloriosa bullanga “el paseo”, o sea, la introducción al canto de los dos primeros versos de la copla, entre cuyas letras, estallantes de intención y pregoneras de amores, se escuchaban las siguientes:

Ya tiene su romero
la cruz bendita:
mayordomos de ogaño
Dios los bendiga.
¡Vaya pareja!
si el mayordomo es guapo
más guapa es ella.

Ahora sí que yo canto
con alegría
porque ha salido al baile
quien yo quería.
¡Y que bien baila!
fíjate en el revuelo
de las enaguas.

Por las cruces de Mayo
me pretendiste
y por los pirulitos
te arrepentiste.
Salí ganando
porque un hombre de veras
me está rondando.

Entre copla y copla nuevamente se produce el intervalo con iguales características de miradas, sonrisas y diálogo picado, a cada copla más insinuante, más gustoso…

Cumplido el rito riguroso de las tres primeras coplas bailadas por los mayordomos, varias parejas invaden el amplio corro y comienza un furioso pugilato de coplas de un espeso contenido de “indirectas”; declaraciones amorosas envueltas en el papel dorado del disimulo; dolidas réplicas tocadas de la inconfundible palidez de los celos; alusiones ofensivas con dureza de acero y … casi el ras de un abrir de navaja albaceteña. Además de a rosas y a vino, olía ya también un poco a sangre…

La Ulalia, la avisada crucera, puso el “alto” al baile colocando sus manazas sobre las tapas de la guitarra y la bandurria:

- ¡Alto, alto! Que bueno está ya lo bueno; que se nos va a secar el romero. Venga un trago y unos fritos para subir la cuesta de la Dehesa y ¡viva la Cruz Bendita!...

- ¡Y vivan los mayordomos! ¡Y viva la Ulalia!

Aquellos estridentes, pero sedativos vivas, festonearon a todo rumbo el pasar de los vasos de vino de meno en mano y, como la calumnia, de boca en boca.

Aquellos golosotes pestiños y aquellas rizadas rosas destilantes de rubia miel, alisaron los bruscos de las últimas coplas como lima fina o lija del cero… La camaradería, la alegría lisa y sana, sin picaduras, sin el contrapelo celoso que endurece los puños o abre las navajas, volvían a rociar su bendición de paz sobre el apiñado espesor de la romería.

Y regresaron al pueblo ya a pique de haberse escondido el sol; y fue aquella “entrá” del romero igual a tantas otras de tantos otros años; y el haz de romero fue bendecido por el coadjutor, que ya esperaba en el umbral de la iglesia avisado por el estrépito de vivas y coplas, embarullado en el croar de palillos, pom-pom de panderetas y rasguear de guitarra…

Las crónicas marcianas del Tinto


Juan Diego Morales , Odiel Información


¿Estuvo Ray Bardbury asomado a las aguas del río Tinto antes de describir Marte y sus circunstancias en una de las novelas de ciencia ficción más líricas jamás escritas? No sé. Pero si hubiera tenido ‘Río Tinto...Viaje a Marte’, seguro que más belleza le hubiera alumbrado aún. Porque tener uno de los 900 ejemplares de la obra ideada y perpetrada por el científico Ricardo Amils Pibernat, responsable de los textos técnicos; el fotógrafo Julio Segura Carmona, ‘culpable’ de las monumentales imágenes, y Rafael Moreno Domínguez, periodista, escritor y responsable de la dirección editorial, es todo un lujo y un privilegio.
Una edición que se ha convertido ya en objeto de veneración coleccionista, pese a sus escasos meses de publicación y con la que ya cuentan hasta en la NASA.
La obra sigue para corroborar lo que tantos sospechábamos: que el río Tinto es un río impresionista, que hay que dibujar bajo diferentes prismas temporales y luminosos, para poder captar sus mil rostros evidentes. Así lo ha hecho con sus fotografía Segura. Sin olvidar que debajo está también Marte.
El cauce que transita desde Nerva al Atlántico ‘huelvano’ es lo más parecido, aseguran los científicos, al planeta que los humanos colonizamos y destruimos en el lírico relato de Ray Bradbury ‘Crónicas Marcianas’. Las extremas condiciones que ha impuesto a la vida microscópica que resiste en sus limos y en sus rocas, servirán para desvelar cómo es Marte, cómo puede que fuera, y dejar esa gran incógnita: el estado actual tanto del planeta y como del río rojo ¿es el principio o el fin? De momento, es campo de experimentación para ‘tutear’ al origen de la Vida. Porque la curiosidad humana, que no haya límites, permite al mismo ritmo esta obra concebida, según Moreno, con un objetivo "divulgativo" y para llevar al gran público "los grandes misterios de la vida que tiene el Tinto".

domingo, 4 de mayo de 2008

MINAS DE RIOTINTO CELEBRA SU 167 ANIVERSARIO DE INDEPENDENCIA


Esta mañana se ha celebrado en el Ayuntamiento de Minas de Riotinto el pleno extraordinario en conmemoración del 167 Aniversario en el que el municipio se independizó de Zalamea la Real, pasando a ser un pueblo con su autonomía y sus derechos.
Este año el acto ha estado señalado por el reconocimiento institucional con el que el municipio ha premiado, a propuesta del Secretario del Comité de Empresa de los trabajadores del Aytto., Eugenio Esparragoso, a cuatro trabajadores que recientemente se han jubilado; Miguel Mojarro, Juan Delgado, Angel Valle y Manuel Rocha. De igual forma se le ha querido dar al acto un toque cultural con la actuación del dúo de guitarra, intérpretes de música clásica lusitana, de los siglos XVI, XVIII y XX, Ricardo Batista y Paulo Galvan. Han asistido el Hijo Predilecto de Minas de Riotinto, Juan Cobos Wilkins y la que fuera la primera alcaldesa mujer de la Democracia en Minas de Riotinto, Maria Gabriela Sotomayor.
El acto ha sido abierto por la alcaldesa Nuria Hernandez, en el que en su discurso institucional ha resaltado el carácter muy particular de este municipio en cuanto a su historia cultural y social, resaltando que el pueblo ha logrado, desde aquel entonces en el que se segregó de Zalamea la Real, pasar a ser municipio independiente y con entidad propia, para ir ganando terreno en popularidad, progreso y cotas de libertad jamás alcanzados.
Ha dicho, “este día debe de servir de homenaje a todos aquellos que de alguna manera, creyeron en un municipio independiente, y es por ello, que esta Corporación que actualmente rige los destinos del pueblo, debemos sentirnos orgullosos porque gracias a sus reivindicaciones de justicia social, hoy somos más libres y más independientes.”

En este sentido Nuria dedica un recuerdo a los que tanto lucharon en aquellos años de absoluto poder empresarial y que sufrieron en sus propias carnes, algunos, la degradación de la personalidad y el maltrato sociolaboral, y dice al respecto; “precisamente este año 2008, el 4 de febrero, hemos celebrado el 120 aniversario del “año de los tiros”, el cual ha sido recuperado en recuerdo y honor para los protagonistas de la masacre, por nuestro paisano e Hijo Predilecto, Juan Cobos Wilkins, hoy aquí presente, que ha hecho posible gracias a su magnífica novela El Corazón de la Tierra, que Minas de Riotinto recuperara parte de su historia más dramática, rindiendo merecido homenaje a los que murieron incluso, por lograr un futuro mejor en libertad. De ello, tanto la novela como la película que lleva su nombre, dan buena cuenta dando a Minas de Riotinto una proyección universal que muchos municipios quisieran.” Sin salirse del carácter institucional del acto, la alcaldesa sigue en la promesa que ya hiciera el pasado año; apostar por el empleo y la reindustrialización del municipio, señalando que para ello tiene el apoyo del pleno. El portavoz del grupo de IU, no ha participado ya que otros asuntos le han ocupado en este día, asistiendo el resto del grupo en su nombre.

LA TRAGEDIA NOVELADA ( V )


Apretones de mano de tío Juan “Bigote” y de la señá Concha y un cruce de sonrisas entre Roque y Rosarito, pálidos de emoción…

- Sí: se encontraba muy mejorado y con ánimo para volver enseguida al trabajo. Creyeron que era más, pero no: no fue casi nada; un rasguño de esos de las minas…nada…

- ¡Hola, Ulogio! ¿Aquí andas tú también? – saludó tío Juan al vecino de cama del “Choqueto” y algo pariente de ellos por parte de la madre.

- Aquí andamos, tío Juan; pero…esa es la cosa: que no andamos, porque mi cate ha sido también en una pierna, como ese.

Y Ulogio, como el tío Juan le llamara, les estuvo relatando la ocurrencia del accidente, quedando sola Rosarito sentada en el banquillo de madera, colocado al lado de la cama en los días de visita. Fue un movimiento rápido con que su mano derecha quedó presa en la zurda de Roque, con presión casi dolorosa, y los ojos de ambos se encontraron en choque rudo, recio, furiosos de pasión.

¿Cinco, diez segundos?... algo así como la duración de un beso… y eso fue: pues ambos, a la vez, se soltaron de la mano para estallar en risa sofocada, sin explicación para nadie que no fuesen ellos. Y en susurro, casi al oido, el Choqueto le cantó:

- ¡Cuánto te quiero, Rosario!

- ¿Te duele eso mucho, Roque? – desvió ella, porque sus padres volvían ya del número 34, donde habían gastado unos minutos rellenando el hueco que, el saber de sus años, había dejado libre a los críos…

Las palmadas del guarda y el rotundo “¡vamos, vamos!” marcó el momento de las despedidas hasta el jueves, y de la entrega de paquetes de golosinas y de cigarrillos a los vencidos de siempre…

¡Qué noche, madre mía, sin pegar un ojito siquiera, a vueltas y más vueltas con aquello…!

Rosarito no se perdonaba semejante cobardía…bueno: cobardía no. Tontería ¡eso sí! ¡Pava, pava!. Y justamente ya para dispararse el despertador, se hundió toda ella en el indefinible abismo del sueño, allá a lo hondo, a lo hondo…

Cuando su madre entreabrió la puerta del cuarto para cantarle la machacona letanía “¡niña, las cinco!”, respiraba recio, fuerte, y su madre hubo de llegar hasta la cama misma, alarmada ante la falta de la habitual respuesta, llegando hasta a sacudirla una y otra vez, consiguiendo que su hija, casi ausente de la vida, se rebullese perezosa, envuelta en el rezongo de un retahiloso “¡sí, mamá; voy, voy!”.

- ¡Vaya susto, hija! Estabas como en el otro mundo. Anda: aligera, que ya hace un ratito que papá se marchó.

- ¿Es que sabes? Me he pasado la noche dando vueltas sin conseguir dormirme, y con un sueñazo ¡uf!. Y a todo esto sin saber por qué: yo no sé, no sé…

- Yo sí, yo sí – masculló su madre -. Anda, vístete ligerita.

Y la señá Concha “la Guapa”, desdibujando una sonrisa de comprensión, dirigiose diligente al escuálido comedorcito para alistar la taza de café con leche y unas cortecitas de pan migado, desayuno invariable de la familia. Pero Rosarito apenas cató el mísero refrigerio; no tenía ganas.

Y las incitaciones de la madre, en choque con las muecas de desgano de la hija, agotaron casi los escasos minutos disponibles: el tiempo justo para el beso de despedida y la salida atropellada, volandera, camino del fichero.

¡Que rabia! – se remordía -. Ayer en el trayecto desde el hospital a su casa había casi arrancado del bolsillo del delantal, el bueno, el de abalorios, el de los Domingos. De no haber sido ella tan cobarde, tan pava, pudo muy bien haberle contestado a Roque siquiera…”y yo a ti, y yo a ti”. Un segundo, un momento, nada… Y el pobre bolsillo había pagado el pato. Caminaba ahora ligera; volaba como golondrina a ras de tierra, calzada con unas alpargatas de lona blanquísima y piso de cáñamo, silenciosas, leves, aladas. La enagua de muchos pliegues, vaporosa, a rayas azules; el corpiño rosa claro, prieto al busto soberano velado por el pañuelo de talle, de percal rameado, con flequillos de la misma tela y una gargantilla de corales que presumían de auténticos. A la cabeza nada: era buen tiempo y, con su hermoso rodete de pleita ¿para qué más? Flores, no. No recordaba haberse clavado en el pecho (en el pelo nunca) más que los nardos que le regalaba Roque, ya dos años seguidos, en la madrugada del sábado de la Virgen del Rosario, allá en Octubre, última noche de la Esquila y momentos después de recogerse la Virgen.


¡Ay, aquella madrugada de Octubre…!
Exaltación Lírica

¡Alborada de Octubre: que aún caliente
tu vaho los tintines de la Esquila
caldeando las coplas del Rosario!
No cese de aguijar en tus entrañas,
sin engrasar la herrumbre de tus goznes,
el hambre de sus cantos.
Lagoteras quiñadas de las Osas,
madrineras de ruborosas albas,
fulguren con sus nardos…
Voces secas de troncos renegridos;
voces frescas, ansia de lejanías,
con dejillo cansino de trabajo…
¡Vive así, madrugón, aun dando tumbos,
embozado en las vueltas de esa capa,
ya un marrón desteñido el de su paño!
Y reempalma, ¡ay, madrugón tozudo!
tu arregosto de flautas y violines,
repelucos de púas y de arcos,
inundando a la Virgen
de un brazado de coplas alumbradas
con candiles de hermanos…

Va la Señora en basculantes andas
En hombros de titanes soportadas:
¡luz, lírica embriaguez, asombro, encanto!
Reflejazo de lágrimas
en el bronce de gozos encendido
de la Esquila en los labios…
Y tras ella los hijos
que soportan la angustia de sus ansias
sobre duras promesas cabalgando…
Y va el ardor de siempre,
como un ardor sin tiempo ni reposo,
como un ardor sin cuando…
En el cáliz de bronce de una Esquila
carne y alma de fe, va todo el oro
de un fervor de cien años…

Fantasía de fuegos de artificio:
travesuras de inquietos angelotes
que alborotan luceros asustados.
Desboque de colores:
sarpullido de rojos,
carcajadas de blancos…
Se incendia la luciérnaga del pecho:
iris en ignición, trizas de luna;
en los ojos azul, rojo en los brazos…

Tamborino de rebotante panza,
bucólico pon-pon de eternidades,
de ritmos incansables, incensados…
Fluir de trinos, folias, alboradas,
flauta de un antojado Pan de mito,
el de peluda piel, groseros labios…

Honduras de silencio;
raudas prisas de fe por las arterias,
el espíritu en alto…
Y la virgen desciende,
en regalo de gloria,
a ofrecer a los hombres, de sus manos,
el panal encendido
de un Rosario de abejas
y el duelo presentido de un Calvario…

Ya la sacra imagen de la Virgen ha vuelto a su cobijo del templo. En loca algarabía de risas, llamadas a gritos y siseos, se desparrama el gentío. Pugnan, con ahincada premura, llegar a la calle del Perejil, donde ya los huertanos zalameros, gente la más avisada de la comarca, extienden en el suelo, sobre burdas mantas de arriería, verdaderos haces de varetas de nardos, cultivados y logrados a fuerza de lejanía de los humos sulfurosos de la mina.

Hay un verdadero pugilato por obtener algunos ejemplares de la aromática flor, que los vendedores – como lamentaba Rosarito- las cobraban a tres chicas la pareja y a tres un real, “los muy…!” Y sin embargo, media hora después podía verse el paso de la Virgen sembrado de nardos. En el pecho o el rodete de cada muchacha un par de ellos y uno al menos en la boca o tras la oreja de los muchachos. Un intercambio de flores se producía en los primeros minutos, después de besadas por los donantes, a igual que las ofrendadas a la Virgen del Rosario. ¡Ay, beso: que profusa es tu calidad…!

Rosarito devanaba madejas de fruslerías que tal vez ni siquiera vendrían a cuento con su preocupación cumbre: aquel descuido, aquella cobardía o bobada de no haberle contestado a Roque siquiera…El ras del pañolito que llevaba en las manos la devolvió a la realidad: había desgajado el leve festoncillo de crochet de una orilla del pañuelo, como contrapunto al “¡que rabia!” lanzado por segunda vez esta mañana.
Bajando ya por la estrecha y pina rambla que la llevaría al banco de mineral, emparejó con la vieja limpiadora del cuarto de listeros, señá María Josefa “la Gallega”, quien la puso al tanto de la hombrá que el capataz de las teleras nº 3, el tal “Mico”, había intentado cometer con aquella muchacha tan guapita del Ventoso.

sábado, 3 de mayo de 2008

NUEVO LIBRO: HUELVA, NUESTRO GOLF


El Minero Digital
El empresario Cristóbal Guerrero López presenta hoy su libro 'Huelva, nuestro golf', una obra en la que repasa pormenorizadamente la historia de este deporte en la provincia de Huelva. Este acto comenzará a las 13.00 horas en la sede de la FOE y en él el autor estará acompañado por los periodistas Matías Prats Luque y José Manuel Gómez y Méndez.
El golf está experimentando un auge notable en España… y también en la provincia de Huelva. Los nombres de Tiger Woods, Sergio García, Miguel Ángel Jiménez o Severiano Ballesteros son las estrellas rutilantes del firmamento en un deporte que produce anualmente un volumen de negocio considerable, moviendo miles de millones de euros en todo el mundo. Su indudable proyección ha motivado que sea un motor económico, desarrollando una valiosa promoción turística. Se calcula que un golfista que acude a jugar a algún campo llega a gastar hasta cuatro veces más que el turista medio.
El autor está convencido que la génesis del golf en España, como sucede con otros deportes, se produjo en la provincia de Huelva de la mano de los ingleses a finales del siglo XIX. Minas de Riotinto, que es la cuna del fútbol en nuestro país, también fue el primer lugar donde se practicaron en la piel de toro otros deportes como el cricket, el tenis…. y el golf, que cada día cuenta con más adeptos en todo el mundo.

En el interior de la portada del libro de Guerrero puede leerse que el Club de Riotinto -antes denominado North Lode Golf Club, actualmente Club de Golf Corta Atalaya- es el lugar donde "con toda seguridad se produjo el origen del golf en España, el cual -algún día- será reconocido como el club más antiguo". Según los documentos oficiales actualmente ese título recae en el isleño Real Club de Golf Las Palmas, que cambió su ubicación original y ahora está situado junto al cráter grancanario de Bandama.
Tras muchas horas de trabajo y una amplia recopilación de documentos inéditos, artículos y material gráfico a lo largo de varios años, Guerrero ha conseguido publicar una obra que, a partir de ahora, será una referencia para glosar la historia del golf en la provincia de Huelva. Para ello, como indica Matías Prats en la introducción, "ha recopilado una copiosa documentación hurgando en archivos oficiales y en carpetas privadas".

El libro destaca que antiguamente este deporte tenía claras connotaciones elitistas que ahora han desaparecido dado que "las mejoras sociales obtenidas han permitido disfrutar de actividades deportivas, culturales y de ocio a un gran número de ciudadanos".
En otro momento apunta que para iniciarse en este deporte "el aficionado puede recibir clases de golf, acudiendo a las canchas de prácticas o a cielo abierto, dirigidas por maestros y monitores profesionales que existen en las principales capitales de España, instalaciones que están preparadas para ser utilizadas todo el año, tienen recorridos de pares tres (pitch and putt) y cuidados greenes para poner a punto el putter.... El progreso del golf en todas sus vertientes ha sido ascendente en toda la geografía española, se ha incrementado en notable proporción el número de jugadores profesionales y amateurs en España y no podía ser menos en Huelva". De hecho en la vieja Onuba ya hay más de 2.500 licencias, cuya posesión es un requisito indispensable para poder salir al campo.
El empresario, gran conocedor de las excelencias de esta tierra, de sus bellos e idílicos paisajes, su riqueza gastronómica y sus condiciones climatológicas (con más de 3.000 horas de sol al año), resalta el gran futuro que tiene el golf en Huelva "una realidad emergente que tiene un efecto dinamizador imparable para el desarrollo de la economía" provincial.
Así Guerrero recuerda los diversos proyectos de construcción de futuros recorridos "más de veinte campos de golf, todos ellos de características y diseños comprometidos con la protección al medio ambiente, situados en parajes cercanos a las espléndidas playas del litoral onubense, campos de cómodo acceso por su proximidad, no muy exigentes para el golfista y sobre todo acogedores". En este punto incide en la presencia, cada vez mayor, de esos turistas nórdicos, ingleses y alemanes "que ya reconocen nuestra zona como la preferente para cumplir el programa de jubilación deseado". En el mismo párrafo hace hincapié en que "los tour operadores e inversores continúan apostando por la construcción de campos de golf".
Dividida en 21 capítulos la publicación hace un énfasis especial en el Club de Golf Bellavista, fundado en 1916 y cuya ubicación original estaba situada en Riotinto. Más tarde, hasta finales de 1975, se trasladó a la capital onubense, concretamente en los terrenos donde ahora se asienta el estadio Nuevo Colombino junto a la ría del Odiel. Posteriormente su emplazamiento pasó al nuevo campo, inaugurado en 1976 en Aljaraque y diseñado por el arquitecto Luis Recasens. Inicialmente tenía nueve hoyos, aunque tras la ampliación su recorrido actual es de 18 hoyos.
En este libro, de 686 páginas, no falta una galería de golfistas onubenses, con destacadas colaboraciones de Antonio J. Martínez Navarro, Jesús Ramírez Copeiro del Villar y Juan Cobos Wilkins. Tampoco un repaso a socios y jugadores notables del Huelva Golf Club, y a jugadores, socios relevantes y colaboradores del Club de Golf Bellavista. Recuerda, con palabras muy amables y cariñosas, a algunos que ya no están.
Guerrero tampoco se olvida de las personas que contribuyeron (o aún contribuyen) al desarrollo de este deporte en la provincia: administradores, presidentes, secretarios, capitanes de campo y presidentes del comité de competición, gerentes, personal adjunto a la dirección, guardas, caddie master, trabajadores, colaboradores, profesionales y maestros tanto del Huelva Golf Club como de Bellavista, arquitectos, los amateurs más sobresalientes, la cantera...
Mención especial merecen los abiertos de profesionales que se celebraron entre 1988 y 1991 gracias al empeño y el empuje de este empresario y que situaron a Huelva entre los puntos de referencia del golf nacional e iberoamericano.
Guerrero, con la misma amabilidad y el exquisito trato humano que emplea con aquellos que le conocen, va desgranando paso a paso las vicisitudes del golf provincial. Habla de empresarios y patrocinadores y también menciona a muchos de los periodistas que han contribuido a engrandecer este deporte en nuestra tierra. En uno de sus últimos capítulos, la obra recoge noticias relacionadas con el golf aparecidas en diferentes diarios (entre los que figuran, como no podía ser de otro modo, varias de Huelva Información).
En definitiva, este libro puede convertirse en una referencia para todos los aficionados del golf en la provincia.

viernes, 2 de mayo de 2008

Los ecologistas exigen a la Junta rigor en los controles mineros



La organización Ecologistas en Acción ha exigido a la Junta de Andalucía que obligue a las empresas propietarias de balsas mineras, la mayoría de ellas cerradas, a realizar su restauración medioambiental de estas instalaciones y la de sus escombreras.

El portavoz de Ecologistas en Acción, Juan Romero, considera que estas actuaciones han de acometerse "de manera urgente y prioritaria" pues el mal estado de algunas balsas, la mayoría ubicadas en la provincia de Huelva, daña el medio ambiente.

Ha anunciado que su organización remitirá a la Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía dosieres fotográficos que apoyan sus denuncias para que la administración andaluza obligue a las empresas a mantener las instalaciones en condiciones óptimas.

Uno de estos informes se referirá a la balsa minera de la Aguzadera ubicada en Riotinto, la más importante de Europa, que almacena 90 millones de toneladas de residuos mineros y que, según Ecologistas, sufre filtraciones intermitentes que contaminan el cauce del río Odiel a través de uno de sus afluentes orientales, el Tintillo, que desemboca en un espacio protegido como son las Marismas del Odiel.

El último episodio contaminante vivido en esta cuenca data de finales de noviembre de 2007, cuando una denuncia ecologista obligó a intervenir a los inspectores de la Junta de Andalucía, que se desplazaron hasta la presa minera y emitieron un certificado en el que aseguraron que los canales perimetrales y las bombas encargadas del achique funcionaban correctamente. No obstante, días antes los ecologistas advirtieron y comprobaron que el agua llegaba hasta el Tintillo, portando gran cantidad de espuma que flotaba a lo largo de las escorrentías. En esos momentos, la presa disponía de poca agua pero ahora el caudal ha aumentado después de las lluvias de primavera.

Además de las presas mineras ubicadas en la zona de Riotinto, en la provincia de Huelva aún resta por solucionar las balsas de Minas de Cala y Tharsis, una vez que la Junta actuó sobre las de Almagrera sulfuros y cenizas.

Los Verdes también han exigido contundencia a la Administración andaluza para evitar que se vuelvan a repetir los desastrosos acontecimientos ocurridos en abril de 1998 y que desembocaron, tras la rotura de la balsa minera de Aznalcóllar, en la mayor catástrofe ecológica que se recuerda junto con el Prestige.

LA GUERRA DE INDEPENDENCIA EN HUELVA


Os dejo el articulo de Antonio José Martínez Navarro publicado ayer en el H.I.

LAS acciones de guerra más notables que tuvo la provincia fueron: En 1808 se formó en Ayamonte un Cuartel General de las tropas que no se habían rendido a Napoleón. La propaganda contra los invasores, el proselitismo para aumentar el número de soldados existentes en el citado Cuartel de la bella localidad fronteriza, la comunicación de los hechos más notables que se iban produciendo en la guerra, en definitiva, su órgano de expresión fue 'La Gaceta de Ayamonte', una mera publicación de guerra que aportó aunque sólo fuese un ápice a la consecución de la victoria española.

Manuel Chaparro dejaba escrito el testimonio de un héroe de aquella Guerra:

…Vicente de Letona, juez de las leales Fábricas y Minas de cobre de Riotinto cuando sobrevino la Guerra de la Independencia en 1808. Vicente de Letona, acompañado del tesorero de las Minas, Anastasio José Rodríguez, fue quien organizó, conjuntamente con las autoridades de Zalamea, la resistencia a los franceses. Ya el 10 de junio de 1808 convocaba a los operarios de aquella Fábrica al son de campanas, para salir al encuentro de las tropas galas. Estos enfrentamientos se repitieron, en varias ocasiones, tanto cerca de la frontera portuguesa, como por Santa Olalla y Valverde del Camino.

En esta empresa, el administrador de las Minas equipaba a los voluntarios con armas, munición, pan, carne y vino, y su bíblico tesorero ofrecía las más singulares recompensas. En una ocasión llegó a proponer una gratificación especial si efectivamente le demostraba a su regreso las orejas de los enemigos que matasen, lo que así se verificó, pues fue muerto todo el destacamento francés, con su coronel, coronela y tambor, hasta el número de más de cincuenta.

Acreditándose este hecho con la conducción de las 'ensartá' de orejas enemigas, que condujeron estos vecinos (los de Zamora) en el año 1811.

Letona tomó la asombrosa resolución de pasar a la ciudad de Cádiz para tratar con el gobierno, residente en dicha ciudad, del modo y forma que habría de observar para la subsistencia del establecimiento de su cargo y salvar los cobres finos para bocas de fuego que existían en su Fábrica, cobres que habían sido pedidos desde Sevilla por el, digámoslo así, Gobierno francés.

Por tal motivo se apresuró su salvamento, y para ello facilitó esta Villa y las inmediatas cuantas caballerías se encontraron y fue salvo dicho metal que alcanzaba la cantidad de dos a tres mil arrobas, conduciéndolo a Ayamonte para su embarque, por cuyo hecho vivió siempre comprometida su existencia. Compromiso porque se le formó causa en Sevilla, a instancia del director de Artillería, por sospechoso, causa que las casualidades y acontecimientos de la guerra frustró con sustanciación.

Letona fue uno de los apoyos fundamentales del general español Ballesteros, que operaba en el Condado de Niebla; le tenía depósitos de víveres, arengaba a las tropas, pasaba las órdenes a las guerrillas y facilitaba todo tipo de datos referentes a las fuerzas y números de los franceses.

Naturalmente los invasores no pudieron dejar de percatarse de que Letona era el patriota principal de la Cuenca, por lo que el jefe del Regimiento francés que ocupaba la zona lo llamó a su presencia, lo trató de traidor y de secretario de los rebeldes y lo amenazó con la muerte cierta atado a la cola de su caballo, si averiguaba que abrigaba y dirigía a los bribones a los que debía perseguir con los vecinos y operarios de las Minas.

Respondió Letona que el servicio que se le exigía no debía ni podía ejecutarlo, y que no temía ni al mariscal Soult ni al mismo Napoleón. Añadió estas palabras: "Yo estoy en la Fábrica sólo para cuidar de su conservación"…, y las apoyó dando un fuerte golpe en la mesa, que hizo saltar el tintero y sorprendió incluso al general francés haciéndolo rebajar un tanto su cólera…

Otras acciones de guerra fueron: Aracena el 16 de junio de 1810 contra el General Girard; Huelva, el 13 de octubre del mismo año contra el comandante Remont; Niebla, el 30 de junio contra el coronel Tritzbearde y en Zalamea la Real, el 15 de mayo de 1810, contra el duque de Trevise. Al margen de estos hechos de guerra el partidario Ballesteros, con acendrado espíritu patriota, embarcaba su pequeña tropa desde la Torre Arenilla (casi donde en la actualidad está la Punta del Cebo), para hostigar a los franceses que tenían acuartelamiento en la ciudad de Moguer.

La repercusión económica de la invasión francesa también se notó en Minas de Riotinto. Así, Rodrigo Amador de los Ríos en su obra 'Huelva' decía:

…Los primeros años del siglo XIX fueron fatales para las Minas de Riotinto, únicas explotadas entonces en la provincia, y la escasez de cereales, la memorable invasión francesa, y los desaciertos de la Administración, desde 1804 a 1810, convirtieron en pérdidas las utilidades; la ocupación de Sevilla por los franceses, en 1810, privó al establecimiento hasta de los pocos recursos que de allí se mandaban los años anteriores; y como prefiriese la Administración parar los trabajos a remitir fondos de otra parte, la población obrera quedó sin trabajo ni recursos para alimentarse, y aquellos honrados y laboriosos mineros se convirtieron en cuadrillas de mendigos que invadieron los pueblos comarcanos…

En Almonte, la guerra contra el francés tuvo un carácter especial. Así, en la obra 'Recuerdos del Primer Centenario del Rocío Chico', firmada por 'Un almonteño', se dice:

La invasión francesa de nuestro país (1808-1814), no pasa desapercibida en el mundo rociero de entonces. Ya en Mayo de 1808, cuando la ciudad de Sevilla se alzó contra el invasor francés el 27 del mismo mes. Almonte, representado por su Cabildo secular y eclesiástico y personas relevantes de la sociedad, reunido como era costumbre en la Sacristía de la Parroquia de la Villa firmaron un documento de adhesión con la capital.

Dados los acontecimientos que se presagiaban, la Virgen fue traída a Almonte el día 11 de Enero del año siguiente para que protegiera a su pueblo. Cuando los franceses llegaron a Almonte, la Virgen ya estaba en la iglesia.

A mediados de Agosto de 1810, el ejército francés reclutaba hombres en Almonte para organizar una milicia cívica. Ante los atropellos sufridos, un grupo de 39 hombres del pueblo, asaltaron en la noche del 17 de Agosto de 1910, la casa número 7 de la calle del Cerro (perteneciente a la familia Cepeda y anteriormente a los Ortiz Abreu) donde se encontraba el cuartel general del capitán francés Pierre D'Ossaux, dándole muerte junto con otros cinco soldados franceses.

El mariscal Soult, jefe de las tropas de Andalucía y que se encontraba a la sazón en La Palma del Condado, ordena en represalia al día siguiente, 18 de Agosto, enviar una partida de 800 infantes para que saquearan, degollaran e incendiaran el pueblo de Almonte.

Ante ello, los almonteños se encomendaron a su Patrona y ante la inminente masacre, pasaron la noche del 18 al 19 de Agosto junto a la Virgen pidiendo su protección, mientras que los cabildos eclesiásticos y secular de la villa estaban presos. De forma inexplicable, los 800 infantes jamás llegaron ya que recibieron la orden de volver, salvándose la población del castigo francés. Apagada la sed de venganza, se conmutó la sentencia por un impuesto dinerario…

miércoles, 30 de abril de 2008

La inversión para reabrir la mina alcanza los seis millones


La multinacional Emed Mining Public Limited, empresa matriz de Emed Tartessus que posee la mayoría de las acciones de la mina de Riotinto, ha invertido ya seis millones de euros en la recuperación de esta actividad, proyecto que aparece como el más importante de la empresa en su memoria de actividades de 2007, presentada en estos días a los socios de la empresa. Emed Mining ha informado en un comunicado que, desde su filial española lleva un año haciendo un "gran" esfuerzo en formular soluciones prácticas para dar viabilidad al reinicio de la histórica mina de Huelva, esfuerzo que se traduce en una "fuerte" inversión de capital a lo largo de 2007, casi cuatro millones de libras (seis millones de euros) que suponen el 47% del total de inversión que ha tenido la corporación en el pasado ejercicio económico. La compañía, que recientemente ha anunciado en la Bolsa de Londres que sigue progresando con firmeza en su objetivo de reactivar la mina de cobre de Riotinto, valora en su informe como "gran oportunidad" la adquisición de la opción sobre la mina riotinteña.El informe de la empresa destaca durante 2007 otros interesantes proyectos mineros en otras localizaciones europeas, como el descubrimiento de un yacimiento de oro en Eslovaquia, así como las positivas exploraciones de cobre en Chipre, los primeros pasos para la exploración de los yacimientos de oro de Georgia y de oro y metales de base en Turquía. Igualmente, subraya el crecimiento de la corporación y los excelentes resultados económicos del año en cuanto a cash y a capitalización de la compañía. Sin embargo, el mayor esfuerzo que la corporación minera ha hecho durante 2007 ha sido el de prosperar en el proceso de reapertura de la mina de Riotinto, en la que se calculan unas reservas de 123 millones de toneladas de cobre a un 0,48 por ciento, o lo que es lo mismo, un total de 585.000 toneladas de cobre. La mina de Riotinto tiene potencial para producir 36.000 toneladas de concentrado de cobre al año, generando unas ganancias netas de 40 millones de libras al año, calculando sobre un precio de 2,67 dólares por cada libra de cobre. El presidente de Emed Mining, Ronnie Beevor, aseguró estar "convencido de que se puede reiniciar la explotación en seis meses, desde que la administración autonómica conceda los permisos para ello. Con las infraestructuras existentes hay capacidad para levantar la producción en los próximos años".Por su parte el director general de Emed Mining, Harry Anagnostaras-Adams, asegura que "durante 2008 los planes de la empresa están enfocados en el proyecto de la mina de Riotinto.

EL PLENO MUNICIPAL APRUEBA LA EXPROPIACION DEL EDIFICIO DEL "CER"

Jesús Chaparro / Minas De Riotinto |Para H.I

El Pleno municipal de Minas de Riotinto ha aprobado por unanimidad el expediente de expropiación forzosa del edificio conocido como las oficinas del CER para ser ocupado por la Mancomunidad mientras se termina la construcción del nuevo edificio que albergará a los servicios de este estamento mancomunado y algunas aulas de formación y espacios para la celebración de congresos y encuentros de asociaciones.

A preguntas de IU sobre el costo de esta operación para el Ayuntamiento y sobre el futuro del edificio, el portavoz de PSOE, Chaves, comentó que el coste correría a cargo de la Mancomunidad de Municipios y que después el inmueble pasaría a ser patrimonio municipal.

El pleno también aprobó por unanimidad un crédito para atender facturas y gastos no contemplados en el presupuesto y se dio lectura a la lista de aprobación inicial para la adjudicación de tres viviendas de protección oficial, dentro del plan social, que por no estar completada la documentación que se requería para tal fin, no pudieron ser concedidas en su día.

A petición del concejal de deportes, Pedro Santos, el pleno aprobó solicitar la firma de un convenio de colaboración entre Deporte y Medio Ambiente de la Diputación (Carta Verde) para la práctica del deporte en todas sus categorías compatible con el cuidado al medio ambiente.

En ruegos y preguntas, IU recordó que en el anterior pleno pidió que fueran presentadas las cuentas y deuda total que el Ayuntamiento tiene contraída con proveedores, contestando el portavoz socialista, que en breve serán presentadas.