domingo, 10 de octubre de 2021

POBLADOS MINEROS DESAPARECIDOS. CUENCA MINERA DE RIOTINTO (HUELVA) -- 4 --

 Un trabajo de  Aquilino Delgado Domínguez,  Mª de la Cinta Regalado Ortega y Alfredo Moreno Bolaños (Se complementa el post con fotos extraídas del blog "MAQUETAS DEL PUEBLO Y ALDEAS DE RIOTINTO" de Fernando Durán)

La Atalaya.


Era el poblado minero más septentrional del término municipal de Río Tinto. Tras las compra de las Minas RTCL aprobó la construcción el 27 de abril de 1883 con un coste de 40 libras esterlinas de las primeras 100 viviendas de las 264 con que llegó a contar este poblado minero. Además del asfaltado de las calles.

 En 1892 se construyeron nuevas viviendas, aunque la segunda gran ampliación sucedió tras la apertura de Corta Atalaya en 1907, lo cual hizo necesario poder albergar a más trabajadores y a sus familias. Así en 1908 se construyeron 30 viviendas con un gasto de 99.121,62 y en 1909 se edificaron 50 viviendas con un coste de 168.822, 51 reales. El mantenimiento y asfaltado de las calles además del cuidado de las zonas verdes estuvo siempre a cargo de las diferentes compañías.


La tipología de las viviendas destinadas a obreros en La Atalaya variaron según la superficie de las misma que dependía del tipo de familia más o menos numerosa que la ocupaba, las más pequeñas tenían dos habitaciones y las mayores entre cuatro o cinco estancias y hasta dos plantas. Estaban construidas en mampuestos con esquinales de ladrillos con acabado exterior e interior de cal a tres manos cruzadas, la solería era de tipo hidráulico prensado. La tipología de la cubierta varió entre las de dos y cuatro aguas solucionada con teja curva. 



La carpintería de puertas y ventanas era de madera. La escuela dependiente de la “Compañía” estaba ubicada al final de la calle Victoria, era el edificio más importante de esa calle y estaba dividido en dos estancias, uno para niños y otro para niñas, con un patio trasero que hacía las veces de zona de recreo, donde se encontraba un pequeño retrete. El edificio presentaba un acabado exterior e interior en cal blanca a tres manos cruzadas con las ventanas y puertas recercadas en ladrillo visto y un zócalo en el exterior de ladrillo visto de un metro de altura. Actualmente es el único inmueble que se conserva. 

Los alimentos y productos de primera necesidad se adquirían en la sucursal del Almacén nº 2, propiedad de la compañía, la ampliación de Corta Atalaya determinó que el economato tuviera que ser reparado en 1937 con un gasto de 1.606 pesetas, pero no fue suficiente por lo que en 1946 hubo que convertir dos viviendas en economato con un gasto de 3.353 pesetas.



 El casino estaba ubicado en la entrada de la Atalaya, donde los obreros pasaban sus ratos de asueto. Los días de fiesta se formaban reuniones familiares y se organizaban bailes. Estuvo en funcionamiento por lo menos desde 1885, año en que RTCL adquirió muebles y una mesa de billar para disfrute de los “productores”.

 El aumento de población de La Atalaya a principios del s. XX, determinó que fuera necesario ampliar el casino, lo cual supuso un coste de 16.538,45 reales. Además del casino los vecinos de la Atalaya contaron con un espacio para el esparcimiento y ocio con un espacio denominado como “Educación y Descanso”, para lo cual se rehabilitó en 1944 parte del edificio de Auxilio Social. La seguridad estuvo a cargo de un pequeño destacamento de la Guardia Civil que ocupaba un edificio dispuesto en torno a un patio central que sólo se diferenciaba del resto por las torretas pentagonales con aspilleras. A principios de la Guerra Civil, entre 1936 y 1937, se modificó y aumentó el “cuartelillo” destinado al benemérito instituto con un gasto de 7.257 pesetas. 



El saneamiento se solventó mediante los depósitos de higiene o “carros” y funcionaban del modo ya expuesto. Se construyeron tres retretes públicos para uso de los vecinos que no disponían de aseos en sus viviendas. También dispuso de Lavadero público pues la mayoría de las casas no disponían de agua corriente. Así en 1921 se construyó una segunda fuente con un coste de 4.599 reales. 

El fin de La Atalaya estuvo ligado, al igual que en resto de los poblados, a los intereses de la Compañía minera. De esta forma, la ampliación de Corta Atalaya durante la segunda mitad de los años 60 del siglo XX sentenció la continuidad de este poblado que desapareció casi definitivamente en 1970.


Actualmente sólo se mantienen en pie parte de los muros de la escuela. Este poblado minero fue el más habitado de Río Tinto y su población varió desde los 823 en 1888, apenas cinco años de su creación, a los 1.272 en 1900, alcanzando diez años después su máximo poblacional con 1.472 habitantes. Este importante aumento de población se debió a la apertura de Corta Atalaya a partir de 1907. Las Huelgas de 1913, 1917 y 1920, junto con la bajada de la producción acaecida después de la I Guerra Mundial, redujo el número de habitantes en un tercio, descendiendo hasta los 1.105 en 1920. Desde la segunda mitad de los años veinte del s. XX hasta la Guerra Civil se produjo un tímido aumento de población. que llegará a los 1.250 habitantes sobre 1936.

 La bajada de la producción debido a la Guerra Civil y posterior Guerra Mundial, supondrá un descenso de la producción y por tanto de mano de obra. La introducción de cierta mecanización tras la II Guerra Mundial conllevó nuevas reducciones de mano de obra llegando a 662 habitantes en 1950, la mitad que en 1900. Con el paso de la concesión minera a manos españolas en 1954 se desarrolló un importante plan de mejoras y modernización que conllevó un aumento de mano de obra por ende de habitantes llegando así en 1960 a 994 habitantes.

 La ampliación de Corta Atalaya durante la segunda mitad de los años 60 del siglo XX sentenció la continuidad de este poblado que fue fagocitado casi definitivamente en 1970.





















POBLADOS MINEROS DESAPARECIDOS. CUENCA MINERA DE RIOTINTO (HUELVA) -- 3 --

Un trabajo de  Aquilino Delgado Domínguez,  Mª de la Cinta Regalado Ortega y Alfredo Moreno Bolaños (Se complementa el post con fotos extraídas del blog "MAQUETAS DEL PUEBLO Y ALDEAS DE RIOTINTO" de Fernando Durán)

La Aldea de Río Tinto.


La Aldea Río Tinto Estación o la Estación de En medio como era popularmente conocida, fue el más pequeño de los poblados construidos por RTCL para albergar sus trabajadores, en el caso del poblado que nos ocupa, obreros ferroviarios. 

Entre 1873 y 1875 se construyó el Ferrocarril Minero de Río Tinto. De este importante sistema ferroviario, Río Tinto Estación es la estación de partida desde donde los trenes, una vez clasificados y conformados, se dirigirían hacia el muelle de Río Tinto a 84 km en Huelva. El denso tráfico ferroviario determinó casi desde el principio la existencia de un pequeño núcleo poblacional junto a la mencionada Estación. Así para 1888 conocemos que tenía 48 vecinos, este número se duplicará en las dos primeras décadas del s. XX debido a que la “Compañía” decidió atender las peticiones de los obreros ferroviarios que se quejaban de largas jornadas trabajando en los trenes entre Río Tinto y Huelva, por lo que se decidió la construcción de un poblado a 200 m de la Cochera Central, evitando así desplazamientos antes y después de las agotadoras jornadas de trabajo. Para tal fin se construyeron las viviendas en torno a dos calles; en 1916 se habían construido 24 casas, llegando a los 197 habitantes en 1920. 



La población continuó creciendo hasta los 236 habitantes en 1940, aunque el máximo de población lo alcanzó en 1960 con 268 habitantes que se distribuían en 56 casas. La perdida de funcionalidad del ferrocarril en la segunda mitad de los años 60 y la conformación de los trenes desde la zona de Zarandas-Naya y Marín derivará en la desaparición del poblado, pues sus habitantes fueron trasladados en su mayoría el actual Minas de Riotinto en 1970.


La tipología de las viviendas destinadas a obreros en La Estación de En medio variaron según la superficie de la misma que dependía del tipo de familia más o menos numerosa que la ocupaba, las más pequeñas tenían dos habitaciones y las mayores entre cuatro y cinco estancias y hasta de dos plantas. Estaban construidas en mampuestos con esquinales de ladrillo con acabado exterior e interior de cal a tres manos cruzadas, la solería era de tipo hidráulico prensado. La cubierta a dos aguas solucionadas con teja curva. La carpintería de puertas y ventanas era de madera.

 La escuela dependiente de la “Compañía” estaba ubicada al final de la calle Cerda, exteriormente no se distinguía de las viviendas, estaba dividido en dos estancias uno para niños y otro para niñas.


 
El saneamiento se solventó mediante los depósitos de higiene o “carros” y funcionaban del modo ya expuesto. Se construyó un retrete público para uso de los vecinos que no disponían de aseos en sus viviendas. También dispuso de Lavadero y Fuente públicos pues la mayoría de las casas no disponían de agua corriente. La cercanía con Río Tinto propició que este poblado no contara con un pequeño acuartelamiento para la Guardia Civil.









POBLADOS MINEROS DESAPARECIDOS. CUENCA MINERA DE RIOTINTO (HUELVA) -- 2 --

 Un trabajo de  Aquilino Delgado Domínguez,  Mª de la Cinta Regalado Ortega y Alfredo Moreno Bolaños (Se complementa el post con fotos extraídas del blog "MAQUETAS DEL PUEBLO Y ALDEAS DE RIOTINTO")

La Naya

Este poblado minero fue el más meridional de todos, al igual que a los otros que referiremos en el presente trabajo, perteneció al término municipal de Río Tinto.

La llegada en 1873 de RTCL, también supuso la del ferrocarril, para transportar el mineral y el cobre desde Río Tinto a Huelva. Este sistema ferroviario, la línea privada más importante de España, fue construida en un tiempo récord de 25 meses y su construcción estará unida al nacimiento de La Naya.

En 1873 cuando RTCL compra el coto minero, el mismo amojonado en 1791 y que a partir de 1841 constituirá el término del municipio de Río Tinto. No aparece ningún topónimo La Naya en los planos ni documentos, aunque conocemos que para 1860 en esos mismos terrenos existió una finca denominada La Naya y en el libro de Bautizos de Las Delgadas, aldea perteneciente a Zalamea La Real, y núcleo poblacional más cercano al que nos ocupa aparece en la segunda mitad del s. XIX el apellido Naya.



Como ya hemos referido con anterioridad el nacimiento de La Naya estará relacionado con el de la construcción del Río Tinto Railway. Así durante 1873 y 1875, los años en que se construía el citado sistema ferroviario, el territorio que ocuparía Naya sirvió como punto de aprovisionamiento y logística para los operarios, así para 1876 contaba ya con viviendas y una cantina-almacén, ligada al Almacén nº 2 para el despacho de víveres y productos de primera necesidad para los empleados de la compañía que residían allí y los trabajadores del ferrocarril. Para ese mismo año se registra el primer nacimiento y la primera defunción. Aunque en 1878 se construyeron nuevas casas la primera gran ampliación de La Naya sucederá siete años después cuando en 1882 se construyan 28 viviendas, cuatro de ellas para capataces. Un año después el 27 de abril de 1883 fue aprobado por el Consejo de Administración de RTCL la construcción de 100 viviendas con un gasto de 400 libras. 



La principal ocupación de los habitantes de La Naya fue la clasificación y organización de convoyes ferroviarios, hasta que a partir de fines de los años ochenta del siglo XIX fue el tratamiento y transformación del mineral, con la instalación de plantas de procesado de mineral, como Lavadoras y posteriormente con la construcción de la Fundición de Cobre en 1903 y el Concentrador, a lo que habría que sumar que a partir de 1912 la construcción del túnel nº 16 o Naya determinará que todo el mineral procedente de Filón Sur, Norte y Masa San Dionisio (Corta Atalaya) fuera procesado en la zona de Zarandas-Naya. Esto determinó que desde principio del s. XX La Naya volviera a crecer para albergar los operarios adscritos a la zona de tratamiento de mineral (Fundición, Concentrador, Lavadoras, Planta trituradora, Planta de Sulfato Ferroso, etc.). Así entre 1908 y 1909 se construyeron 50 casas por valor de 325.000 reales.


 

La importancia de esos departamentos hizo que fuera necesario que los directivos técnicos encargados de los mismos vivieran en las cercanías, para tal fin se construyó un pequeño núcleo poblacional de Marín, solo para directivos y en La Naya se construyeron en 1922 seis viviendas para jefes de mayor tamaño que la de los obreros y equipadas con baño propio, entre 1912 y 1913 ya se habían modificado y ampliado 8 viviendas para acoger a personal del staff inglés con un gasto total de 44.132,51 reales. Además del mantenimiento de las viviendas las distintas compañías se encargaron del mantenimiento de las calles y las zonas ajardinadas, tanto en La Naya como en los demás poblados que tratamos en el presente trabajo.

Las viviendas de obreros se dispusieron en hileras concretamente ocho paralelas y tres perpendiculares a las anteriores (ver figuras 2 y 3). Estaban dispuestas en una sola planta, disponían de tres o cuatro habitaciones y una superficie media de 45 metros cuadrados construidos. Por lo general tenían entre cinco y ocho metros de fachada, con acceso principal por una puerta flanqueada por una o dos ventanas. Estaban construidas en mampuestos con esquinales de ladrillos con acabado exterior e interior de cal a tres manos cruzadas, la solería era de tipo hidráulico prensado y cubierta a dos aguas solucionada con teja curva sobre pares de madera. La carpintería de puertas y ventanas era de madera.

La Naya contó con Ermita construida en 1889 con un costo de 336 libras esterlinas. Este pequeño templo constaba de una sola planta de sección rectangular, sin ábside y una pequeña espadaña de la que en el Museo Minero de Riotinto se conserva la campana.

La escuela mantenida por la “Compañía” estaba ubicada al final de la calle Ancha y constaba de un edificio dividido en dos estancias, una para niños y otra para niñas. Con un patio trasero que hacía las veces de zona de recreo. Además desde casi el principio de la presencia británica La Naya por lo menos desde 1882, al igual que Nerva contó con una escuela evangélica, popularmente conocida como “escuelas de los protestantes”.



Los alimentos y productos de primera necesidad se adquirían en el Almacén de la Compañía situado en la calle Ancha aunque su acceso se realizaba por la calle de los jardines. Además La Naya contó desde 1909 con un matadero (slaugther house) construido con un gasto de 12.635,75 reales y ubicado tras la capilla. 

Para proporcionar a los “productores” un lugar de ocio se habilitó en la calle Ancha un “casino” donde los obreros pudieran pasar sus ratos de asueto. Los días de fiesta se formaban reuniones familiares y se organizaban bailes. Después de la Guerra Civil contó con otro espacio de ocio y esparcimiento para sus habitantes denominado “Educación y Descanso”. 

Naya también dispuso de lavadero público, pues no todas las casas dispusieron de agua corriente, para tal fin se construyó a cincuenta metros del pueblo en las cercanías de la Estación, de donde tomaba el agua. El saneamiento se solventó, al igual que en el resto de todos los poblados, mediante los depósitos de higiene o “carros”, que eran un edificio hermético construido en ladrillo mortero hidráulico de cinco metros de largo, tres de ancho y dos de altura. En la parte superior tenía dos tolvas con compuertas automáticas donde se vertían los cubos con las deposiciones. Cuando estaba lleno, la “Compañía” enviaba personal que rompía la puerta y vaciaba el contenido en un carro donde era transportado a la Huerta de la Compañía en el Zumajo, donde era empleada como abono. Una vez limpio el depósito se volvía a sellar la puerta con otro tabique de ladrillos, estando de nuevo listo para su uso. También se construyeron dos retretes públicos para uso de los vecinos que no disponían de aseos en sus viviendas.

 Las fuerzas de orden público ocupaban varias casas al norte del pueblo que hacían las veces de cuartel. Entre1938 y 1939 se modificaron dos de las viviendas destinadas a la Guardia Civil y se les instaló servicio sanitario por valor de 4.035 reales. 

La Naya, fue el único poblado que contó con cementerio propio, pues tanto la Atalaya, como la Estación de En medio hacían uso del de Río Tinto. Durante casi siglo de existencia tuvo dos, el primero conocido como Cementerio de San Andrés, ubicado en las cercanías del actual puente de Lavadoras fue finalizado en 1889 y estuvo en funcionamiento hasta 1913, año que se construyó el actual que estuvo en funcionamiento hasta 1970.



 En cuanto al número de habitantes de La Naya, fue variable. Así conocemos que para 1888 tenía 444 vecinos, para 1900 había ascendido hasta 510, llegando a 847 en 1910, que fue el máximo de población que llegó a albergar este poblado minero. Las Huelgas de 1913, 1917 y 1920, junto con la bajada de la producción acaecida después de la I Guerra Mundial, redujo los habitantes de Naya hasta los 563 habitantes, llegando a los 700 en los años anteriores a la Guerra Civil. Tras ésta se producirá un descenso de población que llegará hasta los 475 en 1950, a lo largo de esa década se producirá un crecimiento en el número de habitantes provocado por el aumento del trabajo que conllevará la modernización y ampliación de algunos departamentos con el paso de las minas a manos españolas a partir de 1954. Así en 1960 Naya daba acogida a 660 habitantes número que se mantendrá hasta fines de la década cuando casi la mitad será trasladada a Huelva, siendo el resto reubicado principalmente en el actual pueblo de Minas de Riotinto.

 Al igual que en su creación, el final de Naya estuvo ligado a los intereses de la Compañía Minera y se debe principalmente a dos factores. El primero es que gran parte de sus vecinos empleados en la fundición y en la fábrica de ácido fueron trasladados entre 1969 y 1970 junto con las instalaciones a Huelva, donde se le asignaron viviendas en la barriada de “Patiño”. El segundo factor es que la normativa de principios de los setenta obligaba a la “Compañía” a instalar una red de saneamiento y agua potable moderna, por lo que fue más barato y útil para la misma realojar a los habitantes de Naya en el actual pueblos de Minas de Riotinto, en las nuevas viviendas de Los Cantos o en el Alto de la Mesa. Con ello consiguió también concentrar la población cerca del nuevo centro de trabajo ubicado en Cerro Colorado. Una vez desalojado Naya en 1972-1973, fue derruida en 1973.
































POBLADOS MINEROS DESAPARECIDOS. CUENCA MINERA DE RIOTINTO (HUELVA) -- 1 --

Un trabajo de  Aquilino Delgado Domínguez,  Mª de la Cinta Regalado Ortega y Alfredo Moreno Bolaños

En 1873 el Estado Español vendió las Minas de Río Tinto a un consorcio de capital extranjero que una vez constituido en Londres daría lugar a Río Tinto Company Limited (en adelante RTCL), que explotó Riotinto hasta 1954. La concesión adquirida tenía una extensión de 23.000 acres (9.308 has) de los que 4.700 acres fueron adquiridos en compra-venta al gobierno de España y 18.300 acres lo fueron a particulares privados. Junto de las concesiones mineras fueron comprados terrenos donde ubicar los distintos departamentos necesarios (cementación, fundición, etc.).

 La llegada de RTCL supuso por un lado la llegada de la explotación moderna de Riotinto y por otra una importante ampliación de los tajos mineros existentes (Masa San Dionisio, Corta Dehesa, Corta Salomón, Corta Lago, ...) y por ende de toda la infraestructura necesaria. Todo esto supuso una gran oferta de empleo y un importante polo de atracción para obreros de toda España y de comarcas portuguesas cercanas a la Raya. Así desde sus inicios en el último tercio del s. XIX “La Compañía” se vio en la necesidad de albergar la mano de obra que le era necesaria. Así se crearán una serie de poblados mineros en el término municipal de Río Tinto, por lo general en la cercanía de los tajos, donde residirían tantos los obreros como sus familiares.

 A todo lo anterior hay que unir que el pueblo de Río Tinto, actualmente desaparecido, contaba en 1873 con unas doscientas casas que casi no bastaban para albergar los 1.976 habitantes y que en quince años sextuplicaría la población tan sólo en el núcleo urbano, pues en 1888 ya tenía 7.210 habitantes, a lo que se suma el hecho de que el crecimiento de Filón Sur o Nerva lo fue fagocitando y que al estar sobre antiguas labores mineras y muy cerca de las que se trabajaban en ese momento que ya empleaban explosivos, determinó que se sucedieran numerosos derrumbes.

 Ante esta situación, un pueblo donde no puede albergar sus obreros y la necesidad de contar con éstos cerca de los centros de trabajo determinó que en pocos años se construyeran nuevos barrios: el Valle en 1881 y el Alto de la Mesa o Mesa Pinos en 1878 para albergar a los trabajadores y Bella Vista en 1881 para los directivos de RTCL y lo que nos ocupa en el presente trabajo, poblados en el término municipal de Rio Tinto para dar cobijo a los obreros y sus familias.  

Como se ha referido antes estos se ubicaran en las cercanías de los centros de trabajo, así en Masa San Dionisio se construyó en 1883 La Atalaya, en 1876 se construyó cerca de unas de las zonas de aprovisionamiento del Fc. Minero de Río Tinto un poblado, La Naya que en pocos años además de ferroviarios y sus familias albergará a los trabajadores de los departamentos de Concentrador, Fundición, Cementación, Lavadora y Zarandas. Un caso similar fue el de la “Estación de En medio” o Aldea de la Estación de Río Tinto, que crecerá en la segunda mitad de los años 80 del siglo XIX para albergar a los maquinistas del ferrocarril y sus familias en las proximidades de Río Tinto Station, Estación de partida del Río Tinto Railway y por último la Dehesa en 1883, construida en las cercanías de Filón Norte y el único de los poblados que ha sobrevivido.

 Estos núcleos de población, que denominamos poblados mineros, estuvieron diseñados para que los obreros y sus familias tuvieran cubiertas las necesidades. Así todas dispusieron de fuentes públicas, lavadero, escuela, dispensario médico, almacén de materias de primera necesidad, casino, electricidad, cuarteles de la Guardia Civil e incluso saneamiento mediante los dispositivos de higiene popularmente conocidos como “carros”. Las viviendas se dispusieron de forma ortogonal formando hileras de casas o cuarteles.

Las Workmen´s Houses fueron por lo general de una sola planta con una superficie media de entre 45 a 50 metros cuadrados y disponían de tres o cuatro habitaciones y patio. No todas eran iguales, el tipo y tamaño de vivienda era directamente proporcional a la categoría que el obrero ocupara en la empresa, a lo que se unía también el número de hijos del “productor”, así por ejemplo las viviendas de las esquinas, que eran un poco más grandes eran para los capataces y por tanto más grande que las destinadas a un zafrero o un picador y dentro de la misma categoría un entibador que tuviera cinco hijos dispondría de una vivienda mayor que otro que sólo tuviera dos. El mantenimiento de la vivienda, al igual que la construcción de la misma estaba a cargo del Departamento de viviendas, así cualquier reparación o modificación necesaria era comunicada y era la misma Compañía quien la realizaba. 

 El acceso a una vivienda digna, y en unas condiciones ventajosas para la época, fue uno de los elementos de la política paternalista desarrollada por RTCL y sus sucesoras que más directamente afectaban a las familias de los obreros y ellos mismos. Así las compañías a la hora de otorgar una vivienda a un obrero, además de ver la “fidelidad” del mismo tenían en cuenta el departamento en que trabajaban, y las cargas familiares del trabajador. Además una vez se concedía al productor una casa el acceso a la misma era controlado por la empresa, es decir si alguien, un familiar o un amigo, iba a residir o pernoctar, debía de ser aprobado por la compañía, además diariamente el cuerpo de seguridad de la compañía, los “guardiñas” hacían un informe de los habitantes de las viviendas comprobando si se correspondían con los que debería de haber e informado en caso contrario. A este control de la población obrera se sumaba que en caso de que el obrero se señalara enfrentándose a la todopoderosa compañía una de las medidas más extremas eran los desahucios, privando al ex trabajador y a su familia de la vivienda y de todos los servicios de que disponía el poblado minero, condenando de facto a salir del término municipal de Río Tinto, pues estos eran en su totalidad de la compañía.

 Así pues, estos núcleos poblacionales fueron creados para cubrir una necesidad de la compañía, albergar a los obreros y controlarlos. En este trabajo estudiaremos los poblados desaparecidos de La Naya, La Estación de En medio, La Atalaya y Río Tinto, el pueblo original que fue engullido lenta y pausadamente por Filón Sur y pasó de ser el único núcleo poblacional a un barrio del actual Minas de Riotinto, siendo finalmente sepultado por la escombrera minera más grande del mundo en 1985.

sábado, 9 de octubre de 2021

MOTIVACION...

 Que nos motiva a buscar cosas desconocidas y llevar los sueños de lo distante a lo posible cuando aun no sabemos que contienen los momentos por venir, que nos lleva a vivir con tanta pasión si no podemos definir cuan largas serán nuestras vidas, quizás lo que nos lleva a desvirtuar todo lo que gira en torno a la razón se encuentra en sentimientos aun no descritos y si observamos detenidamente veremos que todo se traduce en felicidad.

Pero la felicidad que anhelo no se encuentra en las grandes riquezas que nos tornan oscuros con el tiempo, ni en los caminos fáciles que nos seducen con sus rectas sinuosas y nos conducen a destinos inciertos.

Siento a la vida como una gota de agua que se desvanece a través del viento Ali como el tiempo desvanece a los días que trascurren de manera indetenible entre amaneceres y noches esplendorosas en la búsqueda de la verdadera felicidad, por que siempre tendré una razón para vivir y un motivo para ser amado...


TEXTO E IMAGENES EDITADOS EN INTERNET Y EN BLOG "EN VOZ ALTA"