jueves, 29 de diciembre de 2016

30 DE DICIEMBRE DE 1914: COLOCACIÓN DE LA PRIMERA PIEDRA DE LA PARROQUIA DE SANTA BÁRBARA DE MINAS DE RIOTINTO

ATENCIÓN:  Este post esta realizado gracias al trabajo e investigaciones de:
Juan Manuel Gemio Del Rio.(FIELDWORK RIOTINTO)
Alfredo Moreno Bolaños.
Pedro Real Valdés.
Entre las singularidades del actual urbanismo del pueblo de Minas de Riotinto se encuentra su juventud, en contraposición a la antigüedad de su producción económica y motor vital: la minería; actividad que ha condicionado el paisaje, la historia, el urbanismo y la sociedad de la población.
El pulso de la historia contemporánea de Minas de Riotinto lo marca la llegada de la Riotinto Company Limited , empresa de capital británico que comprará las minas al Estado Español por 92.800.000 de pesetas en 1873. Las razones de la venta de este punto estratégico se encuentran en las pésimas condiciones de las arcas públicas y el retraso español con respecto a las grandes potencias del momento donde la Revolución Industrial, la Industrialización, la mentalidad inversora y la dualidad propietarioproletariado constituían el eje económico, político y social. En gran parte de España, entre los que se encontraba Andalucía, este sistema de relaciones aún no había sustituido al anterior dominado por la economía agraria, el dominio del terrateniente, la ausencia de inversión, el predominio de las rentas y una pirámide social estática .


La RTCL sabrá jugar con los dos tiempos, construyendo una sociedad que liderará y jerarquizará a través de las inversiones, las innovaciones tecnológicas (con el ferrocarril como referencia), la mano de obra industrial y manual, las duras condiciones de vida, el caciquismo más clásico y la construcción de nuevos poblados que albergarán a los numerosos trabajadores llegados por la numerosa oferta de empleo. Este último punto dará la oportunidad para establecer una simbiosis entre empresa y pueblo, que imposibilitará diferenciar entre Director General y representante político o trabajadores y ciudadanos, generando una clasista jerarquía social nacida de la jerarquía laboral de la RTCL.

Entre los nuevos núcleos de población se encuentran “Atalaya”, “Naya”, “La Aldea Río Tinto Estación” (popularmente conocida como la “Estación de Enmedio”), o “La Dehesa”, que venían a aumentar los servicios que ofrecía “Río-Tinto (también conocido como “La Mina”, “Río Tinto Pueblo”), núcleo poblacional original que existía junto a Filón Sur en 1873 y que hoy se encuentra sepultado bajo un vacie minero . Esa localización junto a Filón Sur provocó que ya en la primera década del siglo XX la población de Río-Tinto se asentara en las barriadas de Bellavista (iniciada en 1883),“El Alto de la Mesa” (1878) y “El Valle” (1881), núcleos a partir de los cuales surgirá el actual pueblo de Minas de Riotinto. Con el tiempo, además de las viviendas obreras en “El Valle” se irán estableciendo los edificios más significativos como el hospital, el mercado, el ayuntamiento o la iglesia. En “El Valle” inicial, como refleja González Vílchez: “las calles, todas paralelas entre sí, en tres grandes bloques separados por dos únicas calles transversales no son especialmente monótonas, aliviada esta sensación por la topografía, -tejados en hilera superándose ligeramente unos a otros y gradas que acceden a acerados en alto sobre la calzada, defendidos por una pequeña tapia redondeada y –blanca- y por el colorido de los recercados de huecos ”. Su urbanismo recuerda fácilmente a la estructura de una regimiento militar, formando parte importante de la estructura social dibujada por la RTCL que situaría el barrio de Bellavista, lugar de residencia de los directivos, en la cúspide y el resto de barriadas en escalafones inferiores. En cada edificio, cada vivienda, cada actividad, cada situación cotidiana del día a día era obligatorio mostrar quién tenía más poder.

Este urbanismo primigenio de “El Valle” finalizará en 1917 con la inauguración definitiva de la iglesia. Los trabajos de Alan Brace de 1928 a 1936 y Aburre y Díaz del Río en 1957 dejarán su establecimiento definitivo. Con la construcción de estos nuevos núcleos, la RTCL tiene la oportunidad de tener “el control absoluto sobre todos los ámbitos de la vida comarcal: vivienda, infraestructuras, comunicaciones, servicios, e incluso sobre la propia sociedad en cuanto a los principales cauces y modos de expresión de la sociablidad y de la acción sociopolítica, así como en cuanto a los liderazgos y grupos de prestigio y poder ”.

 La construcción de la parroquia de Santa Bárbara no estará alejada de estos intereses empresariales. La religión y sus actos serán un ejemplo más del paternalismo - caciquismo practicado por La Compañía británica en sus 81 años de permanencia. Iniciada su construcción el 30 de diciembre de 1914 con la colocación de la primera piedra e inaugurada en 1917, de estilo ecléctico, consta de tres naves, de mampostería, con pilastras y ventanales de medio punto recercados de ladrillo, cubierta a dos aguas con la nave central más levantada que las laterales y espadaña con dos campanas, tres en su origen, ornamentada geométricamente en ladrillo limpio. En su interior se encuentran obras de León Ortega y Jesús de Castillo Lastrucci . Al acto de bendición y colocación de su primera piedra asistió Walter Browning , Director General que dominó el territorio con mano de hierro.


La copia del acta original, cedido por Pedro Real Valdés, indica:
 “En la villa de Minas de Riotinto, provincia de Huelva y Archidiócesis de Sevilla, a los treinta días del mes de Diciembre y hora de las once del año mil novecientos catorce, reinando en España el Señor Don Alfonso XIII, y siendo Arzobispo de Sevilla el Emmº. Señor Cardenal Don Enrique Almaraz y Santos, el Presbítero Don Antonio Delgado López, Rector y Cura propio de esta Iglesia Parroquial, previamente autorizado por el antedicho Reverendísimo Prelado Diocesano y asistido por los Presbíteros Don Cayetano Márquez Benjumea, Cura propio de la vecina Iglesia de El Campillo, Don Juan Marín Quintero, Capellán de este Hospital y Don José Hernández Gómez, residente en la villa de Nerva, procedió (después de celebrarse solemne Misa cantada, con plática alusiva al acto) según la forma prescrita en el Ritual Romano, a la bendición y colocación de la piedra de este nuevo Templo Parroquial con el antiguo nombre de la Patrona Santa Bárbara, construido a expensas y por cuenta de la “Compañía de Río Tinto Limitada”, con arreglo a los planos aprobados del Señor Arquitecto Diocesano Don Mariano González Rojas, y en sustitución del antiguo Templo Parroquial levantado por cuenta del Estado en los años mil setecientos ochenta y nueve al mil setecientos noventa y dos, reinando en España Don Carlos IV y que ahora desaparece por hallarse enclavado en suelo de la explotación minera. Estuvieron presentes en la ceremonia religiosa y firmaron con los referidos sacerdotes esta Escritura o acta, cuyo original se remitió a la Secretaria de Cámara y Gobierno del Arzobispado, quedando una copia fiel bajo la piedra en esta cajilla metálica con varias monedas y ejemplares de periódicos católicos, los Señores que al margen se expresan.

 De todo lo cual y por ausencia del Notario Eclesiástico, Don Manuel Wert Mora, Presbítero Coadjutor, yo, Don Antonio Ramos Marín, Sochantre, como Notario habilitado a este caso, doy fé y certificado. Siguen las firmas de los Señores cuyos nombres se designan al margen. Es copia fiel y exacta de su original remitido a la Secretaria de Cámara y Gobierno de ésta Diócesis. El Notario Eclesiástico Habilitado. Antonio Ramos Marín.
Los firmantes al margen del acta son las personas más influyentes en ese momento en la Cuenca Minera:
 - Walter Browning, Director General. 
- Ricardo Sutherland Low, Jefe de la Agencia de Trabajo.
- Patricio Rowtill, 2º Jefe de Contabilidad. 
- Eustaquio Iglesias Mora, Alcalde-Presidente que echó la palada de mezcla sobre la cimentación en que fue enterrada la cajita. 
- Evaristo Morgat Villegas, Domingo Pérez Velasco, Eleuterio Márquez Wert, Rafael Bautista Jiménez, regidores del Ayuntamiento.  
- Manuel Mantero Arroyo, Secretario del Ayuntamiento. 
-Florentín Gil Mora, abogado juez municipal. 
- Diego Bando Macias, Fiscal Municipal. 
- Antonio Mojarro González, secretario del juzgado. 
- Francisco Fernández Ortega, Primer Teniente de la Guarda Civil.
 - Leandro Pérez Vizcaíno, médico 1º del hospital y titular de la Villa
. - Gregorio Serrano Máiz, médico titular.
 - Julio Chic Pérez y José Carrasco Padilla, maestros de las escuelas.
 - Miguel Ángel Díaz Carnacea, administrador de correos. 
- Carlos Muñoz Gallardo, Jefe de Construcciones. 
- Eustaquio Andrés Zabaleta Mora, 2º Jefe de Construcciones. 
- Segundo Masero Zapata, Jefe del Departamento de Guardas.
 - José María Fontela Granado, Director del Periódico Local. 




Como curiosidad, es justo recordar que en la nave central de la iglesia, cerca del altar mayor, se encuentra el enterramiento del sacerdote Antonio Muñoz Arteaga, fallecido en septiembre de 1907. Con las reformas efectuadas en los últimos años que incluyen una nueva solería, el enterramiento perfectamente identificable por la lápida de mármol de aproximadamente 1x1 metros dejó de ser visible. Las referencias aportadas por Pedro Real Valdés indican que fue una persona muy estimada en el pueblo, destacando su labor el 4 de febrero de 1888, en la masacre del “Año de los Tiros”.
 Así, según el diario “La Provincia”16, del 8 de septiembre de 1907: 


“La muerte de D. Antonio, -el bueno- como todo el mundo le llamaba, ha causado honda pena en el vecindario revelándose exteriormente este pesar en el acto del entierro, verificado el jueves último, al que asistió enorme gentío, viéndose entre el mismo a todos los empleados ingleses y españoles de la mina. La caridad del padre Antonio no tenía límites, pues habiendo podido vivir con holgura, con el sueldo que por su sagrado ministerio recibía de la Compañía de Río Tinto, como capellán del Hospital minero, vivía en la mayor pobreza, repartiendo entre los necesitados todo el dinero que llegaba a sus manos destacando también la noticia que durante las dos epidemias que sufrió Río Tinto en los últimos veinticinco años, se vio acudir en persona a las casas de los enfermos menesterosos, prodigándoles todo género de auxilios, materiales y espirituales y hasta transportó a los muertos al Campo Santo, en sus propios hombros”.  

El 22 de noviembre de 1917 refleja: 
“Escriben desde Río Tinto que a las 10 de la mañana tuvo lugar el traslado de los restos del que fuera cura párroco de la de Santa Bárbara de esta villa, D. Antonio Muñoz Arteaga. A esta traslación acudió numeroso gentío, siendo el féretro conducido por los sobrinos del finado Juan, Manuel y Enrique Cabello y Francisco Carmona. Los restos fueron conducidos desde el cementerio a la nueva Iglesia católica de El Valle, donde quedaron depositados para recibir sepultura definitiva, celebrándose una misa por el eterno descanso del alma del que fue en vida virtuosísimo sacerdote, mereciendo de sus convecinos el calificativo de -El bueno-”.
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 Todo ello, hace de la parroquia de Santa Bárbara un ejemplo más de la arquitectura empresarial en el que con su construcción podemos encontrar tanto razones de uso social, cultural, político o religioso como del propio interés económico de la empresa británica, cuya búsqueda del máximo beneficio llevaba a la necesidad de invertir en educación, sanidad o infraestructuras que tenían en cuenta los breves momentos de esparcimiento y relajación que podía disfrutar el obrero y su familia y en el que la religión ocupaba un importante lugar, aunque menos destacado que territorios cercanos a la Cuenca Minera de Riotinto. 



D. EUSTAQUIO IGLESIAS MORA:




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