sábado, 28 de abril de 2012

La Cuenca Minera votó de forma mayoritaria a favor de la República ( Año 1.931)

Articulo publicado por D. Jose Luis Dominguez en Huelva Información el Viernes 12 de Enero del 2001.

Se inicia el año 1931 con un empeoramiento del aspecto laboral en las minas.
La crisis económica mundial aumentaba y la compañía tenía cada vez más dificultades para la exportación del mineral, lo que hacía que la empresa aprovechara cualquier ocasión para practicar el despido masivo que servía para abaratar los costos.

En esta ocasión, a principio de año, puso de "patitas en la calle" a todos los dirigentes sindicales y a los líderes obreros en los diferentes departamentos,
con el argumento de que el paro de la huelga revolucionaria hecho a mediados de diciembre de 1930, en solidaridad con los ajusticiados por el levantamiento de Jaca,había sido ilegal por no obedecer a cuestiones laborales ni sociales.
La compañía, que como ya tenía como norma intentó dejar también a estos obreros sin sus viviendas propiedad de la empresa, lo cual originó un conflicto de orden público al negarse los trabajadores a desalojarlas a pesar de las órdenes de la Guardia Civil y del cuerpo de guardas de la compañía.
Tanto se complicó la cosa, ante la solidaridad de todos los obreros de la cuenca minera que amenazaron con declarar una huelga general en las minas, que hizo que la compañía, prudentemente, abandonara la idea.

En el orden nacional seguía al frente del Gobierno el general Berenguer, que desempeñaba también la cartera del Ministerio del Ejército y se disponía, junto a su gabinete, a legalizar la situación política, convocando unas elecciones para las que prometía absoluta sinceridad, cosa que no creía un grupo de políticos liberales, todos ex-ministros, que seguían propugnando que las futuras Cortes tuviesen el carácter de constituyentes, a lo que se sumaron los republicanos y socialistas.

Una nota de los jefes de los grupos laborales, también en el sentido de que las nuevas Cortes deberían ser constituyentes, dio ocasión al que por fin el general Berenguer presentase el 14 de febrero la dimisión del gobierno que presidía.
Tras varios intentos y fracasadas conversaciones de Sánchez Guerra que estuvo incluso en la cárcel modelo entrevistándose con dirigentes socialistas y republicanos detenidos por los hechos revolucionarios de Jaca y Cuatro Vientos, muy comentada, declinó el encargo hasta que finalmente el almirante Aznar, recibió los poderes en tan difíciles circunstancias y constituyó un gabinete que de conformidad con lo expuesto en su declaración ministerial, acordó la fecha del 12 de abril para celebrar unas elecciones municipales.

La propaganda para estas elecciones se hizo con gran entusiasmo por parte de republicanos y socialistas, y frías e inconscientes por parte de los monárquicos que se temían todo lo peor.
El diario 'La Provincia' publica días después los resultados de estas elecciones municipales a nivel nacional. La unión de republicanos, socialistas y otros partidos antimonárquicos significaba el 61.76% de los votos.

El 29 de junio, el periódico de Huelva facilita a sus lectores los resultados de las elecciones generales por pueblos celebradas posteriormente, correspondiendo a Minas de Riotinto los siguientes resultados:
González Peña, 1.593 votos; Torner, 1.568; Rey Mora, 1.534; Cordero Bel, 1.526; Terrero, 1.488; Marcos, 1.372; Velasco, 1.461; Burgos y Mazo, 35; Soriano, 38; Barriobero, 37; Moreno Claro, 25; Vázquez Limón F., 15; Coto Mora, 13; Vázquez Limón A.,11; Victoria Kent, 17; Marchena, 1.
A nivel provincial ganó ampliamente la alianza republicana-socialista.

En los pueblos de la Cuenca Minera, como en toda España, el advenimiento de este sistema de gobierno democrático republicano que le iba a asegurar a todos los obreros la tan ansiada libertad, se hizo notar con júbilo en la calle y el pueblo se apreapresuró a destruir inmediatamente todo cuanto de símbolos tenía la monarquía en edificios públicos y locales de sociedades recreativas, como eran principalmente los retratos del monarca y la que hasta ahora había sido la bandera nacional, apresurándose a izar en estos locales la enseña rojogualda- morada que muchos republicanos guardaban ya en sus casas esperando que llegase este ansiado momento histórico.

En Nerva estuvo a punto de volar por los aires arrojado desde un balcón del Ayuntamiento, un retrato de Alfonso XIII vestido de ingeniero de Minas pintado por Vázquez Díaz, de no haber intervenido el doctor Roncero, que con la fuerza de la razón hizo ver a la masa que se trataba de una obra de arte y evitó que se cometiera tal desafuero.
Después este cuadro desapareció misteriosamente de la Villa y hoy felizmente recuperado por la Corporación municipal actual. Se expone en el Museo Vázquez Díaz en Nerva.


Entrada en Bella-Vista.

Por su parte, escribe Avery “que las nuevas primeras autoridades locales obligaron a la compañía a permitir la entrada en Bella Vista a las horas del paseo a los españoles, que entraban
allí a tropel, atestando sus calles estrechas y fisgando a través de las ventanas de las casas, lo que no dejaba de alarmar a muchas británicas”, y fue allí donde precisamente en este año, nacieron Donald Buchanan Hayes, Cristopner Paul Dennison y Joan Patricia Howell.


sábado, 14 de abril de 2012

EL BANDERIN

Yo ya lo había visto, pero seguro que gracias a facebook habrá muchos que lo vean por primera vez.
Estoy hablando de un viejo banderin que mis amigos Saúl y Hector Narbona nos enseñan hoy en sus respectivos muros de Facebook. Este es el "banderin" y las palabras de Saul que acompañan la imagen:
Hoy os muestro esta reliquia que se conserva en mi familia desde hace 81 años, tal día como hoy del fatídico 1936, mi abuelo, Juan Narbona, recibió en su calidad de presidente del Sporting del Valle, uno de los equipos que existían en nuestro pueblo, este banderín conmemorativo con los colores y la insignia local republicana.

Al poco tiempo pasaríamos por la etapa más penosa de nuestra historia y las consecuencias de una dictadura en la que todo el que no pensaba como ellos, acababan de la misma forma. Una vez acabada la dictadura, mi abuelo sacó de una vieja caja que guardaba en el doblao este banderín.

Ni mi abuela María tenía constancia de su existencia, si pensamos lo que podía haber pasado si ese banderín hubiera salido a la luz durante los más de 40 años que estuvo bien guardado, le damos mucho más valor a este gesto de amor a unos ideales que las armas acabaron acallando pero no borrando.

Hoy, ese banderín cuelga con orgullo en una de las paredes de nuestra casa, como un símbolo de familia que nos ha marcado y que nos ha hecho seguir creyendo en los valores que hace 81 años esos colores representaban, sin cambiarnos la chaqueta ni escondernos de lo que somos...
Fdo: Saúl Narbona

Este banderin ha sido expuesto en varias ocasiones, como nos recordaba el amigo GUAMBI en el viejo foro. Guambi nos enseñaba algunas fotos y nos decía:

Este banderin ha sido, junto con la Copa Rio Tinto, estandarte de Riotinto y de la Comisión Cuna del Fútbol, en cuantas exposiciones ha hecho, y os aseguro que han sido una pocas. Ahora os coloco unas fotos de cuando fue expuesto en el stand que la Liga de Fúfbol Profesional (LFP) nos reservó, como Cuna del Fútbol, en la Feria del Fútbol que se Celebró en Madrid en IFEMA.




Revisando el maravilloso trabajo de D. Jose Luis Dominguez, vemos que el Viernes 9 de Marzo del 2001 publicaba en Huelva Información su crónica sobre la historia de Rotinto. La crónica de ese día es la primera de las seis partes que D. Jose Luis dedica al año 1.936; y en ella podemos leer este parrafo:

"El 13 de abril, ‘La Provincia’ escribe la crónica de un encuentro de fútbol disputado en Riotinto entre el Olimpia C.F. de Mesa y Sporting de El Valle a beneficio del jugador local Feliciano Ruciero que está muy enfermo.
Acudió numeroso público y el producto de la colecta: 76 pesetas, le fueron entregadas a su esposa. El cronista Ricardo Queija destaca de este partido a los hermanos Lancha, Carolo, Gerardo y los antiguos jugadores del Riotinto Balompié: Cruz y Serrano."

Me pregunto, teniendo en cuenta la similitud de las fechas que indica Saul y las que recogio nuestro cronista oficial, ¿Pudiera ser este banderin el que se entregara en aquel partido?
Posiblemente no sea así, como nos comenta Saúl, y este banderin se entregara el mismo día 14 de Abril de 1.936 durante la celebración de un encuentro...
En definitiva, quise traer esta historia a El Atico porque me parece muy interesante. Saludos.

P.D: "¿Cuántos trozos de nuestra historia siguen en polvorientos "doblaos"?"


viernes, 13 de abril de 2012

Titanic: Una historia verdadera

Iba a poner este post como una última parte de esta pequeña e imcompleta historia del Titanic que he querido traer hasta el Atico; pero no lo hare. Lo voy a incluir, porque me parece un articulo estupendo, pero no cierro; de momento, el tema "TITANIC" en El Ativo.
El articulo del que os hablo, y que leereis a continuación de forma integra, esta publicado en la web de La Fundación Titanic, y esta firmado por el Presidente Internacional de la misma, D. Jesús Ferreiro. Os dejo con él, vereis que no tiene desperdicio...

La historia del Titanic, y la de sus dos barcos gemelos, el Olimpic y el Britanic, comienza en la mansión londinense, propiedad de Lord James Pirri socio mayoritario de los astilleros más grandes del mundo, Harland and Wolf. En esta casa se reunió a cenar la noche del 10 de junio de 1907, con Bruce Ismay director gerente de la compañía naviera White Star Line.

Esa noche, decidieron la construcción de los tres barcos más grandes del mundo. Esa noche también decidieron los nombres que llevarían cada barco. Al primero le llamarían Olimpic, al segundo Titanic y el tercero Gigantic, nombre que después de la tragedia del Titanic cambiaron por Britanic.
Curiosamente, la casa donde nació el Titanic, es en la actualidad la Embajada de España en el Reino Unido.

Aunque la compañía naviera White Star Line fue fundada en 1869 en Inglaterra , desde el año 1902 formaba parte de un holding norteamericano llamado International Mercantile Marine.

Si visitamos la exposición "Titanic The Exhibition" podemos ver una acción original de este holding. Así mismo, veremos un cheque original de la compañía naviera propietaria del Titanic, con la firma de su director gerente, Bruce Ismay, que viajaba en el barco y al que muchos historiadores señalan como el autentico culpable de la tragedia, al ordenar al capitán Smith navegar a más velocidad de la recomendada en una zona de hielos.

Bruce Ismay sobrevivió a la tragedia aunque, por ocupar el puesto de una mujer en un bote salvavidas, fue rechazado por la sociedad británica y murió en la soledad de su mansión irlandesa en 1937.

Un año y medio después de aquella decisiva cena en la mansión de Lord James Pirri, se colocaba la primera pieza de la quilla del Titanic. Era la mañana del 31 de marzo de 1909.

Aunque en los astilleros Harland and Wolf trabajaban 14.000 operarios, fueron cerca de 3.000 hombres los que, durante 27 meses, trabajaron intensamente para terminar la construcción del Titanic.

Para su construcción, se necesitaron 27.000 toneladas del mejor acero. El casco del Titanic estaba compuesto por chapas de acero, de 2 ,5 cms de grosor, que se unían con más de 3 millones de remaches.

En la exposición pueden ver, y tocar, una parte del casco del Titanic y, comparando su grosor y la unión efectuada por los remaches. Recordemos que en el año 1912 todavía no existía la soldadura y la unión de las chapas se realizaba con remaches, tal y como pueden apreciar en trozo de chapa expuesto en "Titanic The Exhibition".

También ,en su visita a la exposición, pueden admirar el colosal tamaño de las hélices del Titanic. Las dos laterales, ambas con tres palas, tenían un diámetro de siete metros y pesaban la friolera de 38 toneladas cada una. La hélice del centro, de cuatro palas, media 5 metros de diámetro y pesaba 22 toneladas.

La construcción del Titanic le costó a la compañía naviera White Star Line la astronómica cifra de 10 millones de dólares de 1912 (actualmente casi mil millones de €uros). El dinero para financiar esta construcción llegó de los Estados Unidos, concretamente del financiero John Pierpont Morgan, más conocido, incluso actualmente, por JP Morgan.

A las 12 del mediodía del 31 de mayo de 1911, el Titanic era botado a la mar. A este importante acto asistieron, junto al Alcalde de Belfast que presidio el acto, JP Morgan, Pirri, Ismay y todos los directivos, personal de la empresa constructora, de la compañía naviera y más de 100.000 personas, que se agolparon por las inmediaciones de los astilleros para presenciar el nacimiento del “buque de los sueños”.

Fue un acto impresionante, como impresionante era todo lo relacionado con el Titanic. Por ejemplo, sus medidas. Desde la cubierta principal hasta la quilla, el Titanic medía 57 metros de alto. Desde la proa hasta la popa 270 metros de largo y 30 metros de ancho. En la cubierta del Titanic podrían haberse construidos 3 campos de fútbol de primera división.

Cada una de las tres anclas del Titanic pesaba 15 toneladas. El casco pesaba 45.000 toneladas de registro bruto.

El responsable de hacer realidad las ideas de Lord Pirri y Bruce Ismay no fue otro que el joven ingeniero jefe de los astilleros Harland and Wolf, Thomas Andrews, que tenia fama de excelente ingeniero naval y buen diseñador. Era, además, un meticuloso trabajador que acostumbraba a revisar cada plano infinidad de veces y él mismo estaba muy pendiente de los trabajos que se iban realizando. Hasta tal punto se tomo en serio su trabajo al frente de la construcción del Titanic, que quiso realizar a bordo del barco su viaje inaugural para supervisar todo su funcionamiento y anotar todas las mejoras que se tendrían que realizar a bordo.

Porque llevaba sus compartimentos estancos se decía que el Titanic era prácticamente insumergible, y la verdad fue que, gracias a estas puertas estancas, el Titanic tardó casi tres horas en hundirse. Los ingenieros calcularon que si no hubiese llevado estas puertas estancas, el barco se hubiese hundido en menos de 30 minutos, por lo que, gracias a la colocación de estas puertas y a su buen funcionamiento, se pudieron salvar muchas vidas humanas.

Los tres motores unidos del buque generaban una potencia superior a los 50.000 caballos, lo que podían hacerle navegar a una velocidad increíble, incluso para nuestro tiempo, de 25 nudos.

Las máquinas del Titanic medían casi 20 metros de altura, igual a un edificio de cuatro plantas.

El mando del Titanic fue confiado al mejor capitán de la época, Eduard James Smith, conocido como Capitán Smith.

Smith era, sin duda, el más veterano y mejor capitán de la White Star Line. Llevaba 35 años en la compañía y jamás había sufrido ningún grave accidente. Le llamaban “el capitán de los millonarios” porque la compañía naviera siempre le daba a él el mando de sus mejores y más modernos barcos, donde viajaban los millonarios de aquella época.

Este iba a ser el último viaje del capitán Smith, ya que se jubilaba a la llegada del Titanic a Nueva York.

Son las 12 en punto del mediodía, del 10 de abril de 1912 y el Titanic acaba de soltar amarras del muelle nº 44 de la White Star Line, en el puerto inglés de Southampton.

2.208 personas, entre pasajeros y tripulantes, viajan a bordo del buque más grande del mundo, en su primer y último viaje. Varios remolcadores ayudan al navío a maniobrar para alejarse del muelle y poner rumbo a alta mar.
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Tras abandonar el puerto inglés de Southampton, el Titanic se dirigió al puerto francés de Cherburgo, donde tuvo que fondear en su bahía, al no caber un barco tan enorme en el interior del puerto, y allí, utilizando barcazas, subieron pasajeros, sobre todo de segunda y primera clase. En este puerto francés embarco la famosa Molly Brown y el multimillonario y joven matrimonio español formado por Josefa Peñasco y Víctor Soto, así como dos de sus sirvientas y su mayordomo.

William Murdoch, fue, sin lugar a dudas, uno de los personajes más importantes en la historia del Titanic, tanto por el cargo que ocupaba a bordo, como por su heroico comportamiento personal y profesional.

Murdoch era el primer oficial del Titanic y fue la persona que se encontraba al mando del buque cuando este colisionó con el iceberg. Él tuvo que decidir, en décimas de segundo, qué maniobra tomar y él decidió, como primera orden después de chocar, cerrar inmediatamente las puertas estancas.

El papel de este oficial también fue ejemplar durante las maniobras de evacuación de los pasajeros. Era el responsable de los botes salvavidas en la cubierta de estribor, y ordenó llenarlos completamente, aunque fuese con hombres. En la cubierta de babor, por el contrario, el oficial responsable no permitió que ningún hombre embarcase en los botes salvavidas, y estos se arriaron sólo con mujeres y niños, llevando en su interior solamente a la mitad de personas que podían haberse salvado. Algunos botes solo llevaban 14 o 15 personas, cuando su capacidad total era de 72. Debido a ello, más del 80% de los hombres que se salvaron en el Titanic le debieron su vida a Murdoch

Por último conviene destacar de este excelente oficial que, cuando ya el barco estaba a punto de desaparecer bajo las heladas aguas, cuando el agua le cubría la mitad de su cuerpo, consiguió, en un esfuerzo sobrehumano, cortar, con su navaja, los cabos que impedían arriar el ultimo bote salvavidas, el desplegable A. Gracias a este último esfuerzo del oficial Murdoch, 12 personas pudieron salvarse en ese bote, aunque a él ya no le quedaron fuerzas para subirse al bote, y murió congelado en la mar, agarrado al bote salvavidas que había conseguido salvar con el esfuerzo que le costó la vida.

En la exposición podemos ver dos importantes documentos originales. Se trata, ni más ni menos, que las dos únicas cartas, escritas a bordo del Titanic, por su heroico primer oficial William Murdoch.

También veremos el catalejo utilizado por el primer oficial del Titanic William Murdoch.

Sin duda un objeto importante por haber sido utilizado y ser propiedad, de uno de los hombres que, para salvar más vidas humanas, lucho enérgicamente hasta los últimos instantes de su ejemplar vida, como un hombre de honor y como marino.

Eran las 11 de la mañana del miércoles 10 de abril de 1912. En ese momento se quitaba la pasarela que unía al Titanic con el muelle nº 44 de la White Star Line. Por esa misma pasarela habían atravesado el portalón de embarque las personas más ricas e influyentes de aquella época junto a las más pobres, los inmigrantes, que abandonaban sus países con el fin de reiniciar sus vidas en “el nuevo mundo”.

En primera clase embarcaron 324 personas, 277 en segunda y 708 en tercera clase. Además, el Titanic llevaba 898 tripulantes. En total viajaban en el Titanic 2.207 personas.

Durante su visita a "Titanic The Exhibition" puedan admirarla maqueta más grande que se ha construido y la única que existe con uno de sus costados abiertos, para que puedan observar la distribución interior del “barco de los sueños”.

Contemplando esta esplendida maqueta podemos imaginarnos porque al Titanic se le llamaba “palacio flotante”. Pueden observar las grandes escalinatas, los comedores, la piscina, los baños turcos, las calderas, carboneras, sala de maquinas, etc.

Cuando el Titanic abandonaba definitivamente las costas de Irlanda, en la tarde del 11 de abril de 1912, muchos de los inmigrantes que iban a bordo se dieron cuenta de que, quizás, aquella era la última vez que veían

Una de las familias más adineradas que viajaba a bordo del Titanic era la familia Widener. Ustedes Esta rica familia regresaba a Fhiladelphia después de haber viajado hasta Paris con el único fin de comprar la tela para la confección del traje de novia de su hija, que esperaba casarse en el mes de julio, pero que no viajaba con ellos.

Una vez se produjo el choque y cuando todos se disponían a subir a los botes salvavidas en la cubierta B , el oficial solo permitió subir al bote a la señora Eleonor Widener, mientras que a su esposo, su hijo, de 19 años, y a su mayordomo, no se les dejo subir. Este bote fue arriado con solo 28 personas, cuando estaba preparado para 72.

Tres semanas más tarde, un barco que la compañía White Star Line envió a la zona del naufragio para recuperar los cuerpos que aparecían flotando, encontró el cadáver de Edwin Keepin, mayordomo de la familia Widener. En un primer momento se pensó que era el cuerpo de George Widener, pero cuando revisaron sus datos se comprobó que era el mayordomo. En el cuerpo de Keepin se encontró un extraordinario medallón de oro y brillantes, así como cientos de dólares en los bolsillos de su abrigo y ropa.

En la exposición pueden admirar este extraordinario medallón, de oro y brillantes, que Edwin Keeping llevaba puesto cuando fue recuperado su cadáver. Como verán todavía conserva la fotografía de su mujer en la parte interior del medallón.

Uno de los símbolos de la belleza, el lujo y el esplendor del Titanic. era la gran escalinata de proa. Al entrar en ella, tras un paseo por la cubierta de primera clase, se notaba como la luz natural penetraba por la cúpula de hierro y cristal que la cubría y que se reflejaba en la pálida madera de roble real y en sus doradas y elaboradas balaustradas.

En la pared del rellano superior se podía ver un gran panel, también de roble real, tallado, con un reloj, el cual está rodeado por dos figuras, que simbolizan el honor y la gloria, que estaban por encima del reloj, simbolizando como el honor y la gloria deben de estar siempre por encima del tiempo.

Por esta gran escalinata, los pasajeros de primera clase bajaban al salón comedor.

Cuando el Titanic estaba a punto de hundirse, Gerda y su marido Edgar Lindell, junto al pasajero Carl Olor Jansson, que se encontraban en la cubierta, se lanzaron al agua y nadaron hasta el bote salvavidas desplegable A, precisamente el último en ser arriado al mar. Este bote se encontraba casi lleno de agua y completamente abarrotado de gente, aproximadamente 45 personas. El pasajero Oloff y el marido de Gerda, Edgard, consiguieron subirse al bote salvavidas, pero Gerda, ya sin fuerzas y al límite de morir congelada, no pudo subir, a pesar de que su marido le estuvo agarrando constantemente e intentando subirla a bordo del bote. El marido de Gerda cayó desvanecido en el interior del bote y fue otro pasajero, August Wennerstorm, quien sujeto e intentó subir a Gerda pero cuando se dio cuenta que no le contestaba pudo comprobar que Gerda había muerto congelada y con su mano agarrada a él. Después de varios minutos Wennerstorm no tuvo más fuerza y soltó la mano de Gerda.

Al soltar la mano de Gerda, Wennerstorm cayó también desvanecido en el bote. Y en algún momento, mientras sostenía su mano, el anillo de Gerda se deslizó de su dedo y cayó al fondo del bote.

Casi un mes después de la tragedia, el buque Oceanic encuentra a la deriva, a más de 300 kilómetros de la tragedia, el bote desplegadle A y al vaciarlo de agua aparece en el fondo del bote el anillo que tienen ustedes delante, en esta vitrina, y que representa una de las muchas trágicas historias del Titanic.

La mayoría de los pasajeros de tercera clase, inmigrantes de todas las nacionalidades, embarcaron en el Titanic con el objeto de cumplir el sueño de su vida: labrarse un porvenir en América y regresar a casa con el futuro económico asegurado.

Cuando estos pasajeros embarcaron y fueron trasladados a sus camarotes, la verdad es que creían vivir en un palacio.

Todos eran gente muy humilde y poder dormir en una litera limpia y cómoda, con servicio de habitaciones incluido y ser servidos en el comedor, era para ellos un autentico sueño.

Aunque, la verdad es que estaban situados en la proa y en la popa del barco, donde más se balancea y donde más ruido se produce, estos camarotes de tercera se podían comparar con los camarotes de segunda clase de cualquier otro barco de la época. Incluso, en algunos barcos actuales, los camarotes no se diferencian mucho de este de tercera clase del Titanic.

Aunque los pasajeros que viajaban en la segunda clase del Titanic no disfrutaban, ni mucho menos, de los lujos de primera, la verdad es que realizaban un placentero y cómodo viaje. Incluso, previo pago de algún dinero extra, podían tener acceso a algunas de las estancias y servicios de los pasajeros de primera clase, como por ejemplo el gimnasio, la piscina, los baños turcos, etc.

Alfred Nourney, era un joven alemán, procedente de Colonia, que, durante su estancia a bordo del Titanic no paró de contar que se dirigía a América para cumplir uno de sus sueños, que era ver a los indios. Esto es lo que contaba, pero la realidad es que sus padres lo enviaban a Nueva York porque había dejado embarazada a una de las empleadas de la casa, y querían alejarlo de Colonia durante una temporada.

A bordo del Titanic viajaban 324 personas en primera clase, aunque el barco tuviese capacidad para casi el doble en esta categoría. Todos los camarotes de primera clase eran excepcionalmente grandes. Jamás un barco llevó camarotes tan grandes, cómodos y lujosos, donde destacaban los magníficos materiales empleados para su construcción, su abundante espacio, armarios empotrados, baños privados, bañeras completas así como agua caliente y fría. Era difícil, en aquella época, encontrar, en ninguna parte del mundo, un hotel con tanto lujo y refinamiento como los camarotes de primera clase del Titanic.

Uno de los pasajeros de primera clase era Erik Lind.

Erik Lind nació en Suecia y se convirtió en un afamado y poderoso hombre de negocios cuando, de muy joven, inmigró a Nueva York, donde consiguió amasar una gran fortuna. No obstante, regresó a Suecia para invertir todo su dinero en un una gran empresa que fracasó estrepitosamente. Por ello decidió regresar a Nueva York a repetir fortuna.

Pero, debido a las grandes deudas que tenía en Suecia, y para no alertar a sus muchos acreedores, cambió su apellido por el de Lingrey y, con este falso apellido, compró un billete de primera clase del Titanic, en el que se gastó sus últimos dólares.

Al producirse la tragedia, Erik Lind, junto a otros dos pasajeros de primera clase, se lanzaron al agua. Nadaron hasta conseguir llegar cerca de uno de los botes salvavidas, pero Lind no tuvo fuerzas y finalmente despareció engullido por las gélidas aguas.

Henrik Kviller, un ingeniero escandinavo de 31 años que viajaba con una beca a Estados Unidos para estudiar las construcciones de acero, y que pretendía casarse con su novia nada más regresar de América. Desafortunadamente, Kvillner murió en el Titanic, siendo su cuerpo recuperado varios días después.Sus pertenencias, entre las cuales se encontraba el pequeño reloj que pueden ver en su visita a la exposición, fueron enviadas a su familia. También pueden apreciar una taza y un plato de café de segunda clase.

Uno de los matrimonios más conocidos que viajaban en 1ª clase era el matrimonio Strauss. Isidor era el fundador de los grandes almacenes Macy´s en Nueva York, pero este era un viaje de placer que habían realizado por Europa, por lo que Ida le acompañaba. Después de la colisión, subieron a la cubierta de botes, donde Ida rechazó subirse a bordo del bote salvavidas número 8, declarando que habían estado viviendo juntos durante muchos años, y por ello "donde tú vayas, allí iré yo". Se dirigieron entonces hacía la cubierta de proa, donde, abrazados, aguantaron hasta que el agua les devoró.

Uno de los pocos pasajeros españoles que viajaban en el Titanic era el joven matrimonio Peñasco, pasajeros de primera clase en su luna de miel.

Víctor y Josefina llevaban más de un año de luna de miel cuando, estando en París, decidieron comprar billetes en el Titanic para poder conocer América, pero como la madre de Víctor tenía miedo a los barcos, decidieron dejar a su mayordomo en Paris y que éste fuera enviando unas postales de la capital parisina, que ellos previamente habían escrito con las fechas futuras. De esta forma, mientras ellos se encontraban en el Titanic rumbo a Nueva York, la madre de Víctor les creía a salvo en París.

Al producirse la colisión, el joven matrimonio subió corriendo a la cubierta de botes, donde solamente Josefina pudo subirse al bote salvavidas número 8, junto a su doncella de compañía y otros personajes ilustres, como Molly Brown o la condesa de Rhodes.

Víctor permaneció en el buque y murió en las gélidas aguas del atlántico. En "Titanic The Exhibition" se puede contemplar el smoking original de Víctor.

Para mover las enormes maquinas del Titanic, la energía que se utilizaba era el vapor. El vapor se producía quemando carbón en las 29 calderas situadas en la parte más baja del barco, cuyos abnegados trabajadores, llamados fogoneros, caldereros o familiarmente “la brigada negra”, trabajaban a unas temperaturas superiores a los 40ºC. Ellos fueron, sin duda, las tropas de vanguardia de la batalla del Titanic contra el mar.

Estos trabajadores, tal vez los más humildes de la tripulación y los que , sin duda, trabajaban en peores condiciones, manejaban constantemente el carbón, a mano y en carretillas, paleando continuamente carbón al interior de los fogones de las 29 calderas del Titanic.

En la exposición pueden admirar un trozo de carbón original del Titanic. Este trozo estuvo en la Sala de Calderas nº 1 del Titanic. Fue precisamente en esta Sala donde sus carboneros estuvieron trabajando hasta el final, hasta que el agua inundo sus dependencias y se los llevó a todos al fondo del mar, en su lugar de trabajo.

Esta pieza fue recupera de los restos del buque en una de las últimas expediciones realizadas, en agosto del año 2.000.

Muchos de los pasajeros que viajaron en los camarotes de tercera clase, como muchos de los que hemos conocido ya, acabaron sus sueños, y sus vidas en la madrugada del 15 de abril de 1912.

Jacob era minero, pero tal vez cansado de esa dura vida, tomo la decisión de coger todos los ahorros de su vida, juntar los pocos objetos de valor que poseía, y embarcarse en el Titanic, con el fin de comprar una pequeña granja en cualquier población americana y así comenzar una nueva vida.
Pero no pudo ser. Jacob, como muchísimos de sus compañeros en aquellos camarotes de tercera clase, dejó su vida en esta tragedia
Algunos de esos objetos que llevaba para vender en Estados Unidos pueden verlos en la exposición-

La familia Kink, formada por Anton, su mujer Luise y su hija de 4 años, también llamada Luise, viajaba desde Zurich,en Suiza. Eran pasajeros de 3ª clase y, al llegar a la cubierta de botes, sólo a la madre y la pequeña Luise se les permitió subir a bordo del bote número 2. A Anton no se le permitió subir, y los marineros hicieron una cadena humana alrededor de bote mientras este comenzaba a ser arriado. Pero Anton aprovecho un descuido y se escabulló entre los marineros, saltando al bote y aterrizando en él cuando este ya había comenzado su descenso. De esta forma se convirtieron en una de las pocas familias de 3ª clase en sobrevivir al completo.

En la exposición pueden observar las botitas que la pequeña Luise Kink llevaba la noche del hundimiento. Con ellas corrió por la cubierta hasta subirse al bote salvavidas y con ellas consiguió finalmente llegar a Nueva York. En esta misma vitrina pueden observar la manta con la que la pequeña Luise fue arropada en el bote salvavidas hasta que fueron rescatadas por el Carpathia. La pequeña Kink guardó con gran afecto estos objetos durante toda su vida.

El Titanic avanzaba, majestuosa y tranquilamente, a una velocidad de 22 nudos y medio. El capitán había abandonado el puente a las 21,30 ordenando se le informase de cualquier incidencia.

En la atalaya del palo de proa, pasando mucho frió, se encantaban los vigías Fleet y Lee, haciendo bromas entre ellos y apostándose una cerveza por quién diría antes “tierra a la vista” al divisar tierra americana. Estaba siendo una guardia muy tranquila. La mar estaba en calma, la noche no era muy oscura y nadie podía prever lo que les iba a suceder unos minutos más tarde.

Eran, aproximadamente las 23,40 cuando, de repente, el horizonte que tenían enfrente pareció oscurecerse y ante sus ojos apareció una montaña negra. La tenían enfrente sin haberla visto llegar. El vigía Fleet hizo sonar tres veces la campana, mientras su compañero descolgaba el teléfono que le unía al puente de mando y daba la voz de alarma.

Pero cuando en el puente escucharon la campana del vigía y sonó el teléfono de la torreta, el primer oficial Murdoch ya se había dado cuenta de que la proa de su barco iba directamente a chocar contra el iceberg. Tuvo solo un segundo para decidir que maniobra tomar. Lo decidió inmediatamente, ordenó dar marcha atrás y girar todo a estribor con el fin de que la proa se desplazase hacia babor para evitar la colisión.

La verdad es que estuvo a punto de conseguirlo. Unos metros más y el Titanic no hubiese ni siquiera rozado el iceberg, pero no pudo ser. La masa de hielo golpeo el costado de estribor, saltaron los remaches que unían las planchas de acero y el Titanic comenzó a inundarse.

Desde que el vigía Fleet hizo sonar la campana de alarma, pasaron 38 segundos, eternos segundos, hasta que se produjo la colisión. Se calcula que los vigías divisaron el iceberg a unos 400 metros de distancia.

El tiempo había dictado sentencia. Los vigías no podían haber visto antes el iceberg y cualquier capitán u oficial de guardia hubiese hecho la misma maniobra que realizó el oficial Murdoch.

La noche de la tragedia del Titanic, en la zona donde navegaba, la temperatura de la mar era, aproximadamente, entre 0 y 1 grado bajo cero. Como ya conocen, el agua salada no se congela a 0 grados, sino a una temperatura más baja. No obstante, en un agua a 2 grados, una persona de complexión normal, puede aguantar viva, como mucho, entre 20 y 25 minutos. Por eso, el 90 % de las muertes del Titanic se produjeron por congelación, y no por ahogamiento.

Si quieren experimentar la sensación de dolor que producen las aguas heladas, intenten aguantar, solo unos minutos, tocando este pequeño iceberg. Pongan la mano sobre el hielo y comprueben su aguante. Imagínense lo que sufrieron las personas que murieron congeladas al lado del Titanic.

En aquellos instantes, una desesperada señal de socorro inundó la gélida noche del atlántico norte.

A los pocos minutos de producirse el choque contra el iceberg, el capitán Smith ordenó que enviasen, sin cesar, mensajes de socorro, indicando la situación del barco y añadiendo que hacían agua y comenzaban a hundirse por proa.

Inmediatamente comenzaron a utilizar su equipo trasmisor de morse, intentando comunicarse con todos los buques que se encontrasen cerca de la zona del naufragio. Uno de los primeros en responder fue el Carpathia. Fue entonces cuando, el radiotelegrafista jefe Jack Phillips utilizó la nueva señal de socorro, S.O.S.

Cuando el agua casi inundaba su cabina, los radiotelegrafistas se colocaron los chalecos salvavidas y se lanzaron al mar, nadando hacia donde se encontraba el desplegable B, que había dado la vuelta en una falsa maniobra y estaba “con la quilla al aire”. Los dos se subieron al bote donde se encontraba el segundo oficial Lightoller y alrededor de otros 20 tripulantes.

Dos horas después, el oficial Jack Phillips murió congelado y su cuerpo fue dejado caer al mar.

Eran las 2 y 10 de la madrugada del 15 de abril de 1912. El Titanic estaba ya a punto de hundirse definitivamente y en su cubierta principal, en el costado de estribor, muy cerca de la puerta de acceso a los salones, los músicos de la orquesta de primera clase permanecían tocando sus piezas preferidas, con el único fin de hacer menos dramática la muerte que les esperaba a todos los aun permanecían a bordo.

Según las declaraciones de la mayoría de los supervivientes, inmediatamente después de la colisión con el iceberg, la orquesta se reunió en el salón de primera clase y comenzaron a tocar para distraer a los pasajeros. Cuando apenas quedaba gente en aquel salón, se dirigieron al vestíbulo de la cubierta de botes y finalmente salieron a la cubierta exterior.

En un principio, y sobre planos originales, estaba previsto que el Titanic llevaba un total de 64 botes salvavidas, pero, finalmente, esta cantidad se redujo a 20, debido a que, la cubierta de paseo de primera clase quedaba demasiado estrecha para poder pasear y tomar el sol en ella, por este motivo se obligo a su diseñador a quitar todos los botes de la segunda fila y así dejar más amplio el pasillo.

El buque Carpathia, de la compañía Cunard , rival de la White Star Line, propietaria del Titanic, fue el que, variando su rumbo, puso sus maquinas a toda potencia y se dirigió al lugar del naufragio del Titanic, rescatando a todos los supervivientes que quedaban a bordo de los 13 botes salvavidas que permanecían en la zona. Recogió a un total de 705 personas, navegando hacia Nueva York, donde llegaron a las 6 de la tarde del día 18 de abril de 1912

Si hay un personaje femenino conocido dentro de la historia del Titanic, esa es sin lugar a dudas Molly Brown. Procedente de Denver, Colorado, era una excéntrica pasajera de 1ª clase. Su papel durante las tareas de rescate, animando a las mujeres a remar e intentando que los botes más vacíos volvieran a rescatar a más pasajeros, le valió una justa valoración. Cuando llegó a Nueva York, encargó hacer unas medallas en honor a la tripulación del Carpathia, cada una con el nombre personalizado. Pueden ver una de estas medallas en la exposición La historia bautizó a esta mujer como la insumergible Molly Brown, llegándose a realizar infinidad de musicales, películas y libros sobre su figura.

En "Titanic The Exhibition" también podemos ver los objetos originales recuperados del cuerpo del pasajero de tercera clase Carl Asplund. Viajaba junto a su mujer y cinco hijos en los camarotes de tercera clase situados en la popa del buque. Cuando el buque colisionó contra el iceberg, la familia entera consiguió llegar hasta la cubierta de botes pero eran incapaces de separarse. Años después Selma, su mujer, declaró que habían decidido quedarse todos juntos y morir abrazados aquella noche, pero en un instante, al estar cerca de un bote que estaba siendo arriado, un tripulante agarró a su hija menor, Lillian, y la lanzó al bote. Segundos después hizo lo mismo con otro de los hijos, Félix. Entonces otro tripulante desde el bote gritó: “¡Bajad a la madre también al bote!”

Antes de que Selma tuviera tiempo para reaccionar, los tripulantes la habían cogido de pies y manos y le lanzaron al bote, desde donde alzó la vista para ver a su marido y sus otros tres hijos correr hacía la otra cubierta del buque. Sería la última vez que los vio.

El cuerpo de Carl Asplund fue recuperado y entregado a su familia, así como estos objetos. Todos ellos fueron entregados a su hija Lillian, que fue una de las últimas supervivientes en morir, en la primavera de 2006.

Estamos llegando al final de esta mítica historia que deseamos hayan vivido con la misma intensidad y emociones que nosotros.

Sin género de dudas, esta es la parte más importante de esta historia. A lo largo del recorrido han conocido mejor la verdadera historia del buque, han visto objetos y documentos originales, algunos de los cuales nos han puesto al límite los sentimientos. Han conocido datos técnicos que les habrán ayudado a conocer mejor a este mito llamado Titanic, sin embargo, desde nuestro punto de vista, esta es la parte más importante, porque, cuando Vds. iniciaron su lectura, no queríamos que conociesen esta historia….queríamos que la viviesen….que experimentaran sus más profundos sentimientos y que llegasen a la conclusión de que, el honor y la gloria siempre estuvieron, están y estarán por encima del tiempo. Esto es lo que pensaban los hombrees mujeres y niños del Titanic y eso es lo que nos gustaría que siguiésemos pensando todos..

Ahora mismo, en su corazón, deben de sentir verdadero significado de lo que representó el Titanic: una tragedia humana en la que perdieron su vida fallecieron, en total de 1.503, entre hombres mujeres y niños.

Si se fijan, pueden ver que fallecieron familias enteras, sobre todo de tercera clase y niños de apenas unos días de vida.

En este momento, cuando están a punto de finalizar el conocimiento de lo que verdaderamente pasó en aquella trágica madrugada del 15 de abril de 1912, nos gustaría homenajear a todos aquellos niños, mujeres y hombres, que, cuando los relojes marcaban las 2 y 20 minutos de la madrugada, cuando sólo quedaba a flote una pequeña parte de lo que fue el barco más grande del mundo, cuando desde la mar llegaban los gritos de angustia y dolor, estas valientes personas sabiendo que estaban viviendo los últimos minutos de su existencia quisieron finalizar sus vidas invocando la canción religiosa "Cerca de ti señor..."

Seguro que, después de esta lectura, todos estamos convencidos de que el Titanic continua vivo , no solamente en las películas, libros, exposiciones, medios de comunicación etc, etc sino también en nuestra memoria, en la memoria de millones de personas que, cada día, encuentran, en su vida, algún parecido con alguna de las 2.208 personas que iban a bordo.

Por eso el Titanic continúa siendo un mito, porque siempre encontramos nuevas formas para comprender su historia y porque, en algún lugar de nuestro corazón somos conscientes de que nosotros no somos muy distintos a las personas que vivieron y murieron a bordo del Titanic.

A todos ellos, desde aquí, nuestro más sincero homenaje.

El buque de los sueños, el mítico Titanic continuara navegando por los ecos de la historia en un largo viaje sin fin a través de nuestros corazones.

100 AÑOS DEL HUNDIMIENTO DEL TITANIC (8ª PARTE). LA HISTORIA DE LA ORQUESTA


Si existe una orquesta famosa, de la que todo el mundo ha oido hablar, aunque no sepamos ni el nombre, es, sin duda, la Wallace Hartley Band, la orquesta del Titanic.

Wallace Henry Hartley nacido el 2 de Junio de 1878, fue el violinista y director de la famosa orquesta del Titanic.
La banda se componía de ocho miembros y aunque ninguno de ellos vivió para contarlo, sus nombres sobresalieron por encima del de las otras victimas.
La noche del 15 de Abril de 1912, mientras el Titanic se hundía y el capitán Smith ordenaba evacuar el barco,los ocho miembros de la banda, dirigidos por Wallace Hartley, se situaron en el salón de primera clase en un intento por hacer que los pasajeros no perdieran la calma ni la esperanza.

Muchos de los supervivientes no lo recuerdan,ya que los nervios abordo del Titanic y el descontrol se apoderaron de los viajeros. Pero esta demostrado que así fue, incluso en el momento en que el agua empezó a filtrarse en el salón de primera clase, Wallace y su orquesta deciden seguir tocando, esta vez en la parte de popa de la cubierta de botes. La banda no dejó de tocar incluso cuando ya era seguro que el buque se hundiría, ante la mirada atónita de cientos de personas, que en ese momento se apiñaban para poder llegar a los botes salvavidas.

El mérito de Henry y su banda reside en que pudiendo escapar de esa situación en un primer momento, deciden quedarse en la cubierta para calmar los ánimos de los pasajeros interpretando algunos temas.


Wallace H. Hartley en el centro de la fotografía.

Se a intentado averiguar cual fue la melodía que sonó en los últimos momentos del desastre, algo que fue imposible de saber, ya que de los supervivientes de la tragedia, debido al momento de tensión, ninguno fue capaz de asegurar que canción sonaba en concreto.
Algunos testigos dicen que la última canción fue el himno "Nearer, my God, to Thee" (Mas Cerca, Oh Dios de Ti). Por otro lado, existen tres versiones de dicha canción y nadie exactamente ha podido confirmar cuál de ellas se interpretó, o si realmente fue ésa la última.

Tras el hundimiento,el cuerpo de Hartley fue uno de los que se recuperaron y pudieron ser identificados.


Lápida en memoria de los músicos del RMS Titanic en Southampton

Su funeral en Inglaterra contó con la presencia de miles de personas. A pesar de ser considerado como un héroe en su país, según la leyenda la naviera White Star Line cobró a su familia por el coste de la pérdida de su uniforme.


FUENTES:

Wikipedia

Blog La otra historia

noticias.yahoo

elmundo.es

etc...

SARDINADA A BENEFICIO DE LA CRUZ DE EL PINO

Los mineros y desempleados de la Cuenca Minera planean una marcha a Sevilla

EDITADO EN GOSSAN FM
Saldrán a pie el domingo 15 desde Riotinto y llegarán a las puertas del Parlamento andaluz el jueves 19 de abril para conseguir un compromiso de la Administración andaluza para la transmisión de los derechos mineros.

A continuación reproducimos en su integridad el comunicado que circula por internet:

Hace ya algunas semanas trabajadores de Emed y desempleados de la Cuenca han llevado a cabo una serie de acciones de protesta ante las innumerables trabas por parte de la Administración autonómica andaluza al Proyecto Riotinto. Estas trabas están impidiendo la apertura de la mina de Riotinto que supondría la creación de 1200 puestos de trabajo entre directos e indirectos y traería riqueza a nuestra tierra.

Hemos decidido emprender una marcha hasta el Parlamento andaluz en Sevilla para trasladar nuestras inquietudes a nuestros representantes y exigirles que se produzca la autorización administrativa de los derechos mineros en favor de Emed Tartessus, comprometiéndose de forma fehaciente en unos plazos y comprometiendo su apoyo a la viabilidad del proyecto.

Para que se oiga nuestra voz necesitamos el apoyo de todos por lo que pedimos la máxima participación.

Todos los que estéis interesados en participar podéis inscribiros en las listas que estarán disponibles en la puerta de la mina donde actualmente está instalado el campamento de la plataforma de parados. Cualquier colaboración de cualquier persona o entidad podrá dirigirse igualmente a los integrantes de dicha plataforma.

Para mas información, podéis seguirnos en Facebook en los grupos: “Encierro Mineros” y "Plataforma de Acción Minera".

Detalles de la marcha.

Duración: del 15 al 19 de abril.
Se convoca a todos los vecinos de la Cuenca que quieran al acudir al acto donde representantes de los trabajadores y de los desempleados harán publico el contenido de la reivindicación que se va a trasladar a nuestros parlamentarios.

1ª Etapa: 15 abril - Minas de Riotinto – Castillo de las Guardas. A las 10:00 A.M., salida desde el Ayuntamiento de Minas de Riotinto a Castillo de las Guardas.

2ª Etapa: 16 abril - Castillo de las Guardas – El Garrobo

3ª Etapa: 17 abril - El Garrobo - Las Pajanosas

4ª Etapa: 18 abril - Las pajanosas – Santiponce

5ª Etapa: 19 abril - Santiponce - El Parlamento andaluz

Está previsto que para todos aquellos que no hayáis podido acompañarnos en nuestra marcha poner a vuestra disposición varios autobuses que saldrán a las 7:30 de la mañana del día 19 desde diferentes puntos y así poder encontrarnos todos en el Parlamento andaluz.

- Desde Minas de Riotinto: Plaza del Minero.
- Desde Nerva: Recinto ferial (detrás del pabellón).
- Desde El Campillo: parada de autobuses.
LOS INTERESADOS EN PARTICIPAR PUEDEN INSCRIBIRSE EN
LAS LISTAS DE LA PUERTA DE LA MINA (BÁSCULA) DONDE SE ENCUENTRA EL CAMPAMENTO
DE LA PLATAFORMA DE PARADOS, O ENVIANDONOS UN MENSAJE PRIVADO A ESTAS CUENTAS
DE FACEBOOK (INDICAR NOMBRE, APELLIDOS Y TELEFONO), ANTES DEL SÁBADO A LAS
12:00 H. DEBEIS INDICAR SI OS QUEDÁIS A DORMIR AL FINAL DE CADA ETAPA
(alojamiento gratuito en pabellones, tan sólo tienes que traer tu saco de
dormir, colchoneta o similar)

domingo, 8 de abril de 2012

100 AÑOS DEL HUNDIMIENTO DEL TITANIC (7ª PARTE). PERSONAJES E HISTORIAS DEL TITANIC

Bueno, amig@s de El Atico; direis que parezco un obsesionado con el tema "TITANIC"; pero al verdad es que a medida que vas leyendo vas descubriendo más cosas... En esta séptima entrega daremos comienzo a una serie de post donde iremos conociendo a personajes e historias que estan ligadas para siempre a la historia y a la leyenda del TITANIC.
He estado tentado de comenzar por miembros de la tripulación; o por la orquesta; pero comenzare con la historia de algunos españoles que iban en el Titanic...¿os parece bien?

Víctor Peñasco, de 24 años, de profesión «gentleman», tal y como figura en su certificado de defunción, y su esposa, María Josefa Pérez de Soto, de 22, embarcaron por casualidad en el «Titanic» como colofón a un viaje de luna de miel que duraba ya 17 meses, siempre acompañados de su sirvienta, Fermina. Mientras, otro criado se quedaba en París para fingir la coartada de que seguían en la Ciudad de la Luz y no se habían embarcado como les habían prohibido sus padres; ella se salvó y él perdió la vida por ceder su sitio en los botes a otra mujer con un niño en brazos. Por si esto fuera poco, hay incluso una negra trama en la que, por motivos de herencias, la familia se ve obligada a comprar un cadáver para hacerlo pasar por el hombre fallecido en el naufragio y cuyos restos nunca se recuperaron.
Víctor Peñasco y Castellana, rico heredero de una de las grandes fortunas españolas, nieto de José Canalejas, primer ministro de Alfonso XIII, se casó con otra rica heredera, Josefa Pérez de Soto. «Tras la boda celebrada en Madrid salieron de luna de miel por toda Europa acompañados de su criado, Eulogio, y su doncella, Fermina Oliva, en un viaje que iba durar 17meses. Antes de salir de viaje, la madre de Víctor le hizo una advertencia tras tener una premonición: "Ir en todo lo que queráis, menos en barco... "».

La ruta les llevó por todos los grandes centros de moda de la época: Biarritz, Viena (donde tenían un palco en la Opera), jugaron en el casino de Montecarlo, visitaron Londres, viajaron en el «Orient Express» y, por supuesto, todo acababa en el Maxim's de París "Allí se encuentran con toda la propaganda del "Titanic': Que si el barco más grande del mundo> que si una preciosidad... Les entra el gusanillo del viaje en barco, pero, como aún faltaban unos días para que zarpara, deciden embarcarse en otro lujoso buque que partía inmediatamente Mandan a su criado a por los pasajes, pero ya estaba completo. Y en el Titanic aún quedaban plazas... ¿Porqué no?».

En aquel año y medio de viaje de novios se habían gastado, al equivalente actual 111 millones de pesetas, así que no les impresionó demasiado que el billete de su camarote de lujo costara 108 libras de entonces (equivalentes hoy a 1.122.145 pesetas), para un viaje de una semana. «. Su madre les había dicho que no subieran a un barco, así que tramaron una coartada. Compraron un montón de postales de París y les pusieron las fechas de los siguientes días. Dejarían a su criado, Eulogio, en París con el único encargo de que, cada día, enviara a Madrid una de las postales donde decían que hoy habían ido a la Opera, otro a Versalles... Y aquí no ha pasado nada».

Así lo hicieron y la feliz pareja, acompañada de la sirvienta, se dirigió al puerto francés de Cherburgo, segunda escala del "Titanic" en su viaje desde Southampton (Inglaterra) a Nueva York. Josefa, a pesar de estar acostumbrada al lujo explicaría años después lo maravilloso que era aquel buque. «Era todo increíblemente precioso y la gente, bueno, lo mejor de lo mejor de todo el mundo ... ».

«Ella estaba ya en la cama y él todavía se desvestía»

Y llegó el fatídico 12 de abril de 1912. El «Titanic», el mejor y más seguro barco de la historia, orgullo de Inglaterra, debía romper el récord de travesía del Atlántico para obtener la ansiada «blue ribbon»(cinta azul) y así acreditarse también como el barco más rápido. Normalmente se necesitaban siete días para atravesar el océano y su capitán quiso hacerlo en cinco. Para ello se fue muy al norte, para hacer el camino más corto, y con las máquinas a toda potencia, desoyendo los mensajes de otros barcos que avisaban de la presencia de «icebergs» en la ruta. El capitán creía que era una estratagema de las otras compañías para obligarle a ir más despacio. Ya con el récord en la mano, la víspera de la llegada, el capitán, como era costumbre, organizó la cena de gala de despedida a los pasajeros de primera.
«Aquello era una muestra del mayor lujo que podía verse. Los hombres, de rigurosa etiqueta, las mujeres con sus mejores galas y todas las joyas que sus cuerpos fueran capaces de cargar explicaba Josefa a sus familiares. Una gran cena amenizada con una gran orquesta. Como buenos españoles, fuimos los últimos en abandonar el salón, ya que nos quedamos charlando con un matrimonio argentino, los únicos con los que hablamos congeniado en el viaje». Eran las 11 de la noche cuando se dirigieron hacia su camarote. Pocos minutos después, uno de los vigías divisaba una montaña de hielo apenas a 600 metros de la proa del buque. No le dio tiempo a virar...

«Mi tía estaba ya en la cama y mi tío todavía estaba desvistiéndose - explica Elena Ugarte siguiendo el relato de Josefa - Oyeron un ruido enorme que no le gustó nada a mi tío. Salió del camarote y se dirigió a cubierta, donde se encontró con un marinero al que le preguntó qué pasaba y dónde estaban los chalecos salvavidas. El marinero simplemente se echó a reír. Volvió al camarote, recogió a Josefa, que sólo tuvo tiempo de ponerse un chal por encima del camisón y a la doncella, que se encontraba en el camarote de enfrente».

Todos se dirigieron a cubierta. El mar estaba tranquilo, como un espejo, pero las máquinas habían parado.«A los diez minutos aquello era una casa de locos, toda la gente gritando y corriendo, prisas y peleas, no había botes para todos... Alguien dio la orden de que primero subieran a los botes las mujeres y los niños, los de primera y, luego los de segunda y tercera clase. Recordaba un oficial sacando una pistola y disparando al aire para intentar poner orden en aquel caos». A Josefa, y su doncella las metieron en el bote número 8. «Víctor se dispuso a subir, pero vio a una mujer con un niño en brazos y le dejó paso para que entrara en el bote. Josefa ya no volvió a ver a su esposo, se perdió en el barullo».

«Víctor dejó pasar a una mujer con un niño en brazos»

Josefa era incapaz de recordar lo que pasó después pero, curiosamente, en aquel mismo bote le tocó subir a la famosa condesa de Rhodes, personaje que, por cierto, también sale en la película de James Cameron, y hizo un relato de aquellos momentos en una revista publicada en el «New York Herald» el 20 de abril de 1912 en al que habla, precisamente, de Josefa: «... Entonces la señora Peñasco empieza a chillar el nombre de su marido. Fué terrible. Le pasé el timón a mi prima y me puse acurrucada junto a la señora Peñasco, tratando en lo posible de consolarla. Pobre mujer. Sus sollozos ablandaron nuestros corazones y sus palabras eran imposibles de entender debido a su tristeza (...) Cuando el terrible final llegó, utilicé lo mejor de mi misma para intentar distraer a la señora española y que no oyese los agonizantes sonidos de los que se ahogaban en el mar».

A Josefa, no se le borró nunca la imagen de «Aquel coloso, totalmente iluminado y que poco a poco se iba hundiendo junto a ella. Oyó a la orquesta que había subido a cubierta tocando música para intentar calmar a los pasajeros y las órdenes de que se retiraran del barco para evitar que se les tragara el remolino que produciría al hundirse. Vio gente saltar al agua y gritar de dolor». La temperatura del agua, de 4 grados, los mataba en 15 minutos interminables. Ella y su doncella no fueron capaces de mirar cuando el imponente navío se fue hacia el fondo del mar, cuatro mil metros por debajo de ellas.

«De pronto, se oyó un ruido enorme. Como si una montaña se viniera abajo. Cuando me decidí a volver la cabeza, el barco había desaparecido como si se le hubiera tragado una garganta misteriosa». Habían pasado dos horas desde el brutal choque.

«La compra de un Cadáver»

La única esperanza de doña Josefa y de su doncella era que don Víctor hubiera subido en otro bote. Cuando amaneció, fueron recogidos por el vapor «Carpathia», el buque que oyó las llamadas de socorro del «Titanic» y que acudió a toda maquina a auxiliarles. Cuando llegó solo pudo recoger a los que habían logrado subir a los botes, los únicos supervivientes, 705 personas de un total de 2.228. Ninguno era Víctor Peñasco.

Al llegar a Nueva York, Josefa y su doncella se dirigieron al hotel «Plaza», donde habían reservado habitaciones desde París. Aún no había pasado todo. Tenía que llegar otro barco con los muertos del «Titanic». «La doncella fue a identificar los cadáveres. Tuvo que mirar uno por uno, pero don Víctor no estaba». Nunca apareció.

Superada la primera impresión de la tragedia, surge un nuevo problema que se encargaría de resolver la propia madre de Víctor. Si no aparecía el cadáver, según las leyes de época, no se podía declarar la muerte hasta 20 años después de la desaparición. Eso era un problema para una chica que se había quedado viuda con 23 años y que tenía todo el derecho a rehacer su vida. No podría casarse hasta que tuviera 43. Y, además, no sería heredera de los bienes de su marido hasta pasada la fecha. Así que decidieron comprar un cadáver...

«Uno o dos meses después, apareció un cadáver flotando en la zona de la tragedia. Pertenecía al «Titanic». La madre de Víctor pagó mucho dinero por él y la doncella fué la encargada de "reconocerlo". El condado de Halifax pudo así expedir un certificado de defunción a nombre de Víctor Peñasco y Castellana. Curiosamente. aún hoy día no se ha podido encontrar la tumba donde está enterrado este supuesto Víctor, ya que el cementerio de Halifax que se nombra en el certificado de defunción no existe, y en el de Fairview, donde está enterradas las víctimas del "Titanic", no hay ninguna tumba con el nombre de Víctor Peñasco».

Josefa pudo rehacer su vida y se casó de segundas nupcias en 1918 con Juan Barriobero y Armas Ortuño y Fernández de Arteaga, barón del Río Tovía, con el que tuvo tres hijos. Falleció en 1972 a los 83 años de edad. Fermina Oliva, la doncella que también sobrevivió al «Titanic», murió en 1968 en su casa de Uclés (Cuenca), cuando contaba 98 años de edad. Ella nunca se casó.

Encarnación Reynaldo (sobrevivió)
Tenia 28 años, embarcó en Southampton y viajaba en segunda clase.
Esta marbellí que sobrevivió gracias a que tenía conocimientos de inglés, es de la que menos información se tiene pero decidió viajar a Nueva York para visitar a su hermana y no se sabe si desearía o no quedarse allí.

Servando Oviés (murió)

Un importante hombre de negocios asturiano dedicado al mundo textil que estaba instalado en Cuba y murió dejando a su mujer en tierra.

Oficialmente, su cuerpo reposa en el cementerio canadiense de «Mount Olivet», tras ser ser exhumado de una fosa común e identificado por un primo. Pero existen muchas dudas sobre si realmente se trata de él.

Juan Monrós (murió)
Nacido en Barcelona, vivía en París y con solo 20 años fue contratado como ayudante de camarero para el restaurante a la carta del Titanic. Fue el único miembro español de la tripulación del transatlántico.
Tanto Monrós como sus cerca de 70 compañeros empleados en ese lujoso restaurante se alojaban en tercera clase, que se convirtió en una trampa mortal de la que no pudieron escapar.

Florentina Durán i Moré (sobrevivió)
Tenia 30 años, era de Lérida y su familia tenia una tienda de comestibles. En la relación figura con domicilio en Barcelona. Embarcó en Cherburgo junto a su hermana, su marido, Julià Padró, y un amigo, Emili, viajando en segunda clase, destino final La Habana, Cuba. Se salvó junto a su hermana, Asunción, el en bote número 12.
Murió el 1 de Octubre de 1959 en La Habana, Cuba.

Asunción Durán i Moré (sobrevivió)
Tenia 27 años, era de Lérida y embarcó en Cherburgo junto a su hermana, Florentina, su cuñado, Julià, y un amigo de estos, Emili. Viajaba en segunda clase y su destino era La Habana Cuba.

Julià Padró i Manet (sobrevivió)
Tenia 26 años y provenía de Olérdola (Barcelona). Embarcó en Cherburgo, con destino La Habana. Pasajero de segunda clase.

Padró tenía un restauarante en Barcelona y lo vendió para irse a Cuba junto con su esposa. Además de un amigo de esta familia, Emili Pallàs i Castelló, junto con este matrimonio viajaba también la hermana de Florentina, Asunción, también de 26 años. Todos ellos eran catalanes que viajaban con la idea de “hacer las Ameritas”, como se decía en aquella época cuando se buscaba fortuna.

Siguiendo la pista, se sabe que con el paso del tiempo Julià Padró llegó a ser propietario de una gran compañía de autobuses en Cuba

Emili Pallàs i Castelló (sobrevivió)

Era de Lérida. Embarcó en Cherburgo como pasajero de segunda clase y su destino era La Habana, Cuba. Iba acompañado de las hermanas Asunción y Florentina Durán i Moré y de Julià Padró.
Tras el desastre, Emili Pallàs regreso a Lérida, se casó y fue propietario de una panadería. Según el hijo de Pallàs que aún vive en aquella ciudad, su padre cojeó toda la vida, pues al saltar fuera de la borda del Titanic se rompió una pierna.
Murió el 14 de Abril de 1940 a causa de muerte natural.

Fermina Oliva y Ocana (sobrevivió)

Tenia 39 años cuando embarcó de casualidad en el Titanic, y se salvó de milagro. Así de caprichoso fue el destino de Fermina Oliva Ocaña, una de los siete supervivientes españoles de aquella catástrofe.

La odisea que vivió Fermina junto a sus adinerados señores es una de las más conmovedoras que aparecen en el libro. Fermina era una humilde costurera madrileña que fue contratada como sirvienta por una pareja de recién casados en una interminable luna de miel que duró año y medio. El remate iba a ser el viaje a Nueva York a bordo del lujoso Titanic. Pero Fermina no quería subir al barco.

Pero Fermina terminó montando en el Titanic. Y cuando el barco chocó con un iceberg, a punto estuvo de no entrar en uno de los botes, pero finalmente logró que salvarse gracias a sus gritos de desesperación. Al menos vivió para contarlo. Otros tres españoles no tuvieron tanta suerte.

Después de esa experiencia, Fermina Oliva no quiso volver a hablar de este triste hecho, y volvió a su vida de costurera en Madrid, en su casa de la calle Regueros de Madrid, que más tarde la convertiría en una pensión. Siempre fue soltera y no tuvo hijos. Falleció el 28 de marzo de 1969, a la edad de 96 años, y fue enterrada en el Cementerio de La Almudena.

FUENTES:
fortunecity.com
dawsr.wordpress.com
Wikipedia
20minutos
Etc...

100 AÑOS DEL HUNDIMIENTO DEL TITANIC (6ª PARTE). ESTANCIAS DE 2ª Y 3ª CLASE


Camarote de Segunda


Lavabo de Marmol perteneciente a un Camarote de Segunda


Foto del Camarote de Frank Browne. Foto tomada por la White Star Line



Dos imagenes del camarote de Frank Browne tomadas por él mismo




Salones de la Segunda Clase


Otra imagen de uno de los salones tomada por Frank Browne



Escaleras de popa de la Segunda Clase




Salón de Fumadores en 3ª Clase


Lavabo de un camarote simple de 3ª


Lavabo de cabina doble de 3ª


Escaleras de 3ª Clase


Comedor de 3ª en la Cubierta F


FUENTES:

- AMARRE.COM

- mredfootballatfault.blogspot

-entros5.pntic.mec.es/ies.isaac.albeniz

-Blog amigosdelmundovirtual

-Blog esfreudidiota

-Blog yolytesoro

-forotitanic.mforos

-the-titanic.com

-laneura.com

-tenoch.scimexico.com

-Blog fisitha.

-Web angulo13

-Wikipedia